El veterinario del futuro deberá ser un profesional más completo

El crecimiento de la clínica veterinaria en España convive con un desafío estructural: atraer y retener profesionales. La falta de personal en algunas zonas, la evolución del modelo de negocio de las clínicas, la irrupción de nuevas tecnologías y el avance de los seguros dibujan un escenario en el que el veterinario deberá combinar competencias clínicas, comunicación con los tutores y capacidad de gestión.

Estado: Esperando

13/03/2026

Una segunda mesa de debate este viernes del 8º Forum AEDPAC, en el marco de Iberzoo Propet, abordó el diseño del futuro de la profesión en la clínica veterinaria. El moderador, Ramón Esteban, director general de Nuzoa, planteó analizar la situación actual de los veterinarios que ejercen en clínicas. Augusto Macías, director general de VetPartners España ...

Una segunda mesa de debate este viernes del 8º Forum AEDPAC, en el marco de Iberzoo Propet, abordó el diseño del futuro de la profesión en la clínica veterinaria. El moderador, Ramón Esteban, director general de Nuzoa, planteó analizar la situación actual de los veterinarios que ejercen en clínicas.

Augusto Macías, director general de VetPartners España y Portugal, señaló que el sector se encuentra en una fase de crecimiento notable. "Los crecimientos que se dan en España en el sector son superiores a los del resto de Europa y Estados Unidos. Pero el gran reto ahora es el desarrollo de la profesión", sostuvo. A su juicio, la cuestión pendiente gira en torno a las personas. Ángel Jesús Rodríguez, propietario y director de Wecan Segovia, coincidió en que el problema no es tanto de ingresos como de capacidad de atención. En su opinión, será una situación que se acentuará en el futuro. "Habrá clientes a los que no podamos atender y que tendrán que desplazarse 40 o 50 kilómetros para recibir atención en una urgencia", valoró.

España cuenta con 15 facultades de Veterinaria y está prevista la apertura de otra. Pese a ello, los empleadores encuentran dificultades para incorporar profesionales. Huges Salord, CEO y cofundador de Santévet Group, comentó que en Francia no ocurre lo mismo, pese a contar con menos facultades. Por ello, planteó examinar qué está ocurriendo en el mercado español, si responde a cuestiones salariales o al trato en las clínicas, y por qué muchos profesionales abandonan estos centros al poco tiempo.

Pere Mercader, socio director de VMS, explicó que ya en tercero o cuarto curso hay estudiantes que descartan trabajar en clínica. "Si lo miras macro, el sector va bien. Si lo miras micro, la rentabilidad de las clínicas en España es más baja que la de otras empresas de servicios", indicó. Esa situación se traduce en mayor presión laboral. Macías añadió que, aunque existen muchas facultades, no todos los egresados permanecen en el mercado español. Contó que suele preguntar a los alumnos de primer curso por qué eligieron la carrera y que el 90 % responde que por su gusto por los animales. A partir de ahí, defendió necesario reivindicar qué implica realmente la profesión veterinaria.

Mercader describió un sector con muchos veterinarios propietarios de clínicas y con dificultades para mejorar el salario de los empleados. Destacó que, para aumentar los sueldos, será necesario incrementar la facturación de las clínicas, incluso trabajando menos horas. Rodríguez pronosticó que las retribuciones de los veterinarios subirán de forma inevitable, aunque algunas clínicas no podrán asumir ese incremento. Anticipó que se recurrirá más al personal auxiliar. En otros países, detalló, hay dos auxiliares por veterinario, mientras que en España la proporción es menor. Los centros suelen optar por contratar otro veterinario por un poco más de salario. Al mismo tiempo, aseveró que los tutores están dispuestos a gastar más en sus mascotas que en el pasado. Empieza a distinguirse entre una medicina veterinaria de alto coste y otra más básica.

Sobre el número de clínicas veterinarias, Mercader apuntó que, a diez años vista, podría producirse una reducción por falta de relevo generacional. Su previsión sitúa el sector en torno a 5.000 centros, frente a los aproximadamente 7.000 actuales, aunque con mayor facturación, menos horas de trabajo y una comunicación más eficaz con los clientes.

En relación con la atracción de talento, Macías relató las dificultades que encuentran incluso grandes grupos para cubrir vacantes. En algunas ofertas de empleo están facilitando vivienda a veterinarios que se trasladan desde otras zonas, especialmente en áreas rurales o en lugares donde el acceso a la vivienda es complicado, como las islas. Dentro de su estructura de soporte, una persona se encarga de buscar alquileres para los nuevos profesionales. "El veterinario del futuro no solo ha de ser buen clínico o especializarse, sino que ha de ser completo. Ha de saber comunicarse y estar bien preparado", manifestó. Rodríguez añadió que muchos egresados aspiran a trabajar en hospitales para especializarse, lo que complica la captación de talento para las clínicas pequeñas o independientes. Determinó que ampliar las prácticas durante la carrera ayudaría a que los estudiantes conozcan mejor esa realidad.

La relación con los tutores ha cambiado en los últimos años. Mercader comentó que se ha pasado del Dr. Google al Dr. ChatGPT. Muchos clientes llegan a la consulta tras haber realizado consultas con herramientas de inteligencia artificial sobre los síntomas de su mascota, lo que refuerza la importancia de la comunicación. Del mismo modo, el profesional deberá desarrollar habilidades para liderar equipos y gestionar personas.

Salord expuso que los grupos de clínicas operan con modelos de gestión diferentes a los de las clínicas independientes. Sugirió que los seguros de reembolso pueden contribuir al desarrollo del sector. Permitirán aumentar los precios y facilitarán que los tutores afronten los costes de tratamientos más complejos. Según sus palabras, estas herramientas ayudarán a los veterinarios a ofrecer una medicina de mayor calidad. Rodríguez coincidió en que los seguros crecerán, aunque no a gran velocidad, debido a las particularidades del mercado español, donde los gastos fijos y el concepto del seguro todavía generan cierta resistencia.

Santévet prevé reembolsar este año unos 25 millones de euros en España. La combinación de seguros y planes de salud podría resultar positiva para las clínicas. Macías informó de que los hospitales que trabajan con seguros están registrando un mayor crecimiento, entre otras razones porque sus profesionales no tienen que negociar el precio con los clientes. La dificultad surge cuando es la propia clínica quien debe comercializar el seguro.

La pandemia de la Covid-19 impulsó el número de mascotas. Mercader dijo que actualmente llegan menos cachorros a las clínicas, pero aumenta la longevidad de los animales. Si antes la esperanza de vida media rondaba los diez años, ahora se sitúa en torno a doce. El gasto de los tutores se concentra especialmente en el primer año de vida del animal y alrededor de los cinco años. Al mismo tiempo, crece el número de perros sénior, lo que incrementará el gasto sanitario. La población felina sigue aumentando, aunque los gatos acuden menos a la clínica que los perros, lo que deja margen de crecimiento en este ámbito. La facturación asociada a un animal sénior puede duplicar la de un adulto. El desafío consiste en lograr que estos pacientes regresen con mayor frecuencia.

Rodríguez insistió en la necesidad de reforzar la medicina preventiva para alargar la vida de las mascotas. Cada vez más tutores buscan para sus animales el mismo nivel de atención sanitaria que para ellos mismos. Hace años, recordó, los tratamientos de quimioterapia eran excepcionales en veterinaria, mientras que ahora son cada vez más habituales.

Macías resumió la evolución del sector: el perro seguirá teniendo un peso predominante, aunque el número de gatos continuará creciendo. A ello se suma el aumento de pacientes sénior y crónicos, lo que obligará a desarrollar una medicina preventiva más avanzada y con mayor seguimiento.