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El artículo "Possible role of domestic cats in the epidemiology of leishmaniasis: evidence of genital lesions and vertical transmission", publicado en la revista Veterinary Research Communications, destaca que la leishmaniosis felina puede transmitirse por vía venérea, ya que el parásito se encuentra en las secreciones genitales de los animales afectados. ...
El artículo "Possible role of domestic cats in the epidemiology of leishmaniasis: evidence of genital lesions and vertical transmission", publicado en la revista Veterinary Research Communications, destaca que la leishmaniosis felina puede transmitirse por vía venérea, ya que el parásito se encuentra en las secreciones genitales de los animales afectados. También parece existir transmisión transplacentaria de madres parasitadas a sus fetos.
Leishmania spp. es un protozoo zoonósico que afecta a diversos mamíferos, siendo las lesiones cutáneas las más frecuentes en los animales parasitados. La prevalencia de leishmaniosis felina ha aumentado en los últimos años, apoyando la idea de que estos animales tienen un rol importante en la epidemiología de la leishmaniosis en las zonas urbanas.
Los signos más comunes en los gatos parasitados son pérdida de peso, deshidratación, linfadenomegalia e inflamación del bazo y los riñones. También pueden aparecer inflamaciones secundarias en otras zonas del cuerpo, derivadas de la parasitación primaria.
Aunque ya se ha demostrado que la leishmaniosis canina se transmite de forma venérea y vertical, todavía no se conoce por completo la epidemiología de esta enfermedad en gatos. Por tanto, el objetivo de este estudio es investigar la prevalencia de lesiones genitales en gatos parasitados, la presencia del parásito en secreciones procedentes del aparato reproductor y su posible transmisión vertical en gatas gestantes.
Transmisión vertical
Los autores destacan que, en aquellos gatos machos con serología positiva a Leishmania spp., la frecuencia e intensidad de la epididimitis es mayor que en los gatos seronegativos y los gatos sanos. Por el contrario, en el caso de las hembras, la parasitación no parece aumentar la prevalencia de inflamación en el aparato reproductor.
También cabe destacar que la detección histopatológica de amastigotes en los tejidos genitales inflamados es rara, tanto en machos como en hembras, lo que indica que el parásito no es el causante primario de la inflamación genital o que la carga parasitaria de los gatos es menor que la de los perros, donde sí se suelen observar amastigotes en estas lesiones.
No obstante, en ambos sexos se detectó ADN de Leishmania spp. en las secreciones vulvovaginales y prepuciales de los animales parasitados, lo que sugiere que dicho parásito puede transmitirse por vía reproductora. Este mismo suceso ocurre en los perros, donde se ha confirmado la transmisión venérea. Además, durante la copulación, las espinas del glande del gato afectan la mucosa vaginal, lo que probablemente facilita la transmisión del parásito.
En relación con la transmisión vertical, se detectó ADN de Leishmania spp. en todos los fetos de madres parasitadas, incluso cuando la detección se realizó a los 25 días de gestación. Esto sugiere que el parásito es capaz de atravesar la placenta y afectar a los fetos.
En conclusión, los autores señalan que la leishmaniosis felina puede transmitirse por vía venérea a través de las secreciones prepuciales y vulvovaginales de gatos parasitados. Además, es probable que también se produzca transmisión vertical durante la gestación. Estos hallazgos tienen importancia epidemiológica y pueden ayudar al control de la propagación de Leishmania spp. en la población felina.