Con la llegada de temperaturas suaves cada vez más tempranas, el Hospital Veterinario Madrid Centro del Grupo Iskaypet, advierte de un adelanto en la presencia en suelo de la oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), un fenómeno que amplía el calendario de riesgo para perros y gatos en parques, pinares y zonas ...
Con la llegada de temperaturas suaves cada vez más tempranas, el
Hospital Veterinario Madrid Centro del Grupo Iskaypet,
advierte de un adelanto en la presencia en suelo de la oruga
procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), un fenómeno que amplía
el calendario de riesgo para perros y gatos en parques,
pinares y zonas ajardinadas urbanas. El director técnico del centro,
Rubén Duque, explica que "la procesionaria ya no es solo un problema de
primavera avanzada; estamos viendo casos antes y durante más tiempo".
La oruga, fácilmente identificable por su desplazamiento en fila, libera
miles de pelos urticantes con capacidad altamente irritante. El simple
contacto con el hocico o la lengua puede desencadenar en cuestión de
minutos una inflamación severa, con riesgo de
necrosis si no se interviene de forma inmediata.
UN CALENDARIO QUE SE ADELANTA
Tradicionalmente asociada a marzo y abril, la bajada de las orugas desde
los pinos se está produciendo antes debido a inviernos más suaves. Esto
obliga a reforzar la prevención desde finales del invierno y a mantener
la vigilancia activa durante semanas.
En el Hospital es habitual atender animales que, tras un paseo
aparentemente rutinario, llegan con hipersalivación intensa, inflamación
de labios y lengua, dolor agudo e incluso dificultad respiratoria. La
rapidez en la atención resulta decisiva para evitar
secuelas permanentes, comenta Duque.
SIETE RECOMENDACIONES PARA MINIMIZAR EL RIESGO
Con el objetivo de ofrecer pautas claras y útiles, el Hospital
Veterinario Madrid Centro propone siete recomendaciones prácticas que
ayudan a reducir la exposición y a actuar correctamente ante una
sospecha de contacto.
La
primera recomendación es clara: evitar las zonas con pinos en
época de riesgo, especialmente cuando se detectan bolsones en las copas o
procesiones en el suelo. Reducir la exposición es siempre la medida más
eficaz.
Como
segundo punto clave, en áreas donde pueda haber presencia de
orugas conviene llevar a los perros sujetos con correa, limitando así
la posibilidad de que se acerquen, las huelan o intenten interactuar con
ellas.
El
tercer consejo pasa por no permitir que olfateen ni laman
restos en el suelo, incluso cuando no se distingan claramente las
orugas, ya que los pelos urticantes pueden permanecer activos y
dispersos.
En
cuarto lugar, tras cada paseo por zonas de riesgo, resulta
recomendable revisar patas y hocico para detectar posibles restos y
actuar con rapidez si se observa alguna reacción.
La
quinta medida preventiva consiste en no manipular nunca las
orugas ni sus nidos. Además de poner en peligro al animal, el contacto
directo también supone un riesgo para las personas.
Si, pese a las precauciones, se sospecha contacto, la
sexta recomendación
es lavar inmediatamente la zona afectada con abundante agua templada,
sin frotar, con el objetivo de arrastrar los pelos urticantes sin
romperlos ni favorecer su penetración.
Por último, la
séptima y más importante pauta es acudir sin
demora a un centro veterinario ante cualquier síntoma —por leve que
parezca—, ya que el tiempo de reacción puede marcar la diferencia entre
una inflamación reversible y una lesión con secuelas.
ACTUAR RÁPIDO PUEDE EVITAR SECUELAS
"El margen de actuación es muy corto. En los casos de contacto con procesionaria, cada minuto cuenta",
subraya Duque. La automedicación o la espera a que la inflamación
remita por sí sola pueden agravar el cuadro clínico y empeorar el
pronóstico.
Además de la afectación oral, pueden producirse lesiones oculares y
reacciones cutáneas intensas. En situaciones más graves, la inflamación
puede comprometer la vía aérea, convirtiéndose en una urgencia vital.
Desde el Hospital Veterinario Madrid Centro insisten en que la
información y la prevención son las herramientas más eficaces para
proteger la salud de los animales de compañía en esta época del año.