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Coorganizada por la Asociación Kuné Perros de Ayuda Social, organización sin ánimo de lucro dedicada a la formación y entrega de perros de ayuda social para personas con TEA y personas con movilidad reducida, la Asociación DISCAN, acreditada para poder entrenar los cinco tipos de perros de asistencia, y Dog Training ...
Coorganizada por la Asociación Kuné Perros de Ayuda Social, organización sin ánimo de lucro dedicada a la formación y entrega de perros de ayuda social para personas con TEA y personas con movilidad reducida, la Asociación DISCAN, acreditada para poder entrenar los cinco tipos de perros de asistencia, y Dog Training International (DTI), una agrupación de entidades y profesionales del adiestramiento del perro de asistencia y a los servicios asistidos con perros, la II Jornada Nacional sobre Perros de Ayuda Social subrayó la importancia de la colaboración entre administraciones, entidades sociales y empresas. Y para ahondar más en las necesidades que se plantearon y la labor que realiza la Asociación Kuné, en lo que a innovación social y compromiso se refiere, hemos hablado con Rocío Marín, directora de Kuné. "En la II Jornada sobre Perros de Ayuda Social tratamos de dar continuidad a la edición de 2024 y consolidar este encuentro como un referente nacional. Además, sumamos a organizaciones como Discan y DTI, y ampliamos la participación de administraciones, entidades sociales, empresas y medios". Con el propósito de buscar el impacto real en la vida de las personas, la coordinación interinstitucional y la profesionalización del sector. En pocas palabras, lograr más visibilidad, más colaboración y un marco de trabajo más sólido para que el perro de asistencia y las intervenciones con perros "estén en la agenda de las políticas de inclusión".
Principalmente porque todavía hay muchos retos por superar. Por ejemplo, el avance en la regulación del acceso público de los perros de asistencia en España. "La aprobación del Real Decreto 409/2025 ha supuesto un paso muy importante, ya que por fin se establece un marco común en todo el país para garantizar el acceso público de las personas usuarias de perros de asistencia. Hasta ahora dependía de cada comunidad autónoma, lo que generaba muchas desigualdades", afirma Marín. "Pero la aplicación práctica del decreto requiere coordinación entre las comunidades autónomas, actualización de registros y, sobre todo, mucha sensibilización social. En el día a día seguimos viendo casos de desconocimiento o de acceso denegado por falta de información". Un avance que solo será realmente efectivo si, como señalan desde Asociación Kuné, va acompañado de formación y de un cambio real en la mirada hacia la discapacidad y el papel del perro de asistencia.
Educar para sensibilizar
De hecho, la sensibilización social es una parte esencial del trabajo de la Asociación Kuné y la base para una sociedad más accesible y respetuosa, ya que no basta con entrenar perros de asistencia si la sociedad no entiende su función o si las personas que los necesitan siguen encontrando barreras en su día a día. "Por eso en Kuné damos mucha importancia a la educación desde edades tempranas. Llevamos a cabo actividades y charlas en colegios para que los niños y niñas aprendan sobre la discapacidad, la empatía y el papel de los perros de asistencia como facilitadores de inclusión. También participamos en jornadas, ferias y eventos comunitarios donde mostramos cómo trabajan estos perros y qué impacto tienen en la vida de las personas". Y aquí la educación es el principal punto de partida para lograrlo.
Aunque otro de los pilares fundamentales para el desarrollo de su labor son las distintas alianzas que la asociación mantiene con empresas y administraciones para poner en marcha sus proyectos, que sean sostenibles y lleguen a más personas. "La formación de un perro de asistencia o la puesta en marcha de programas de intervención requieren tiempo, recursos y un compromiso a largo plazo, algo que solo es posible con apoyo externo", destaca.
Además del respaldo económico, estas colaboraciones aportan visibilidad y ayudan a sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de la inclusión y el papel de los perros de asistencia. "Desde Kuné creemos que trabajar en red, uniendo el ámbito social, institucional y empresarial, es la mejor forma de generar un impacto real y duradero", matiza la directora.
Los perros de asistencia pasan por un proceso de formación cercano a los dos años. Durante el primer año viven con familias voluntarias, cuidadosamente seleccionadas, donde se centran en la socialización y en aprender a manejarse con seguridad y calma en distintos entornos. Todo un proceso que se desarrolla bajo la supervisión experta de la asociación y con seguimiento continuo. "En el segundo año es cuando comienzan su entrenamiento técnico. Primero adquieren una base común de obediencia y, posteriormente, se especializan según el tipo de perro de asistencia que vayan a ser. Es decir, acompañar a un menor con autismo o a una persona con movilidad reducida". La última fase del proceso consiste en adaptar al perro de asistencia, de forma específica, a las necesidades del usuario con el que va a convivir, y, sobre todo, "para garantizar que el equipo formado por la persona y el perro funcione de manera segura y eficaz".
En cuanto a los colectivos con los que trabajan son, principalmente, menores con autismo, personas con discapacidad intelectual y personas con problemas de salud mental mediante intervenciones asistidas con perros. Además de formar a perros de asistencia que en el futuro acompañarán a personas con discapacidad dentro de proyectos como TEA-COMPAÑO. "Hemos notado un aumento de la demanda, sobre todo, de familias con menores con TEA que buscan apoyos cotidianos y humanos, donde el perro facilita bienestar, comunicación y autonomía. También crece el interés de centros educativos y entidades sociales por incorporar estas intervenciones de forma estable", matiza Marín.
Un futuro normalizado
En los últimos años se están produciendo avances importantes en la forma de trabajar con los perros de asistencia, ya que, cada vez más, se apuesta por programas centrados en la familia y en el acompañamiento continuado, no solo en la entrega del perro. Además de que existe una mayor atención al bienestar animal y al ajuste individual del entrenamiento según las características del futuro usuario. "Estamos incorporando metodologías más colaborativas y personalizadas, combinando formación presencial y online, y aprovechando herramientas digitales para el seguimiento de los equipos. Creemos que la innovación pasa por profesionalizar el sector sin perder la parte humana, garantizando que cada perro y cada familia reciban el apoyo que necesitan a largo plazo".
Porque en esa labor para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad a través de perros de asistencia y de programas de intervención asistida, la Asociación Kuné proporciona una formación de calidad, seguimiento continuado y sensibilización desde la infancia, impulsando estándares profesionales y una cultura de inclusión que trasciende el "acto de entrega" del perro. "Es decir, realizamos un seguimiento sistemático de los programas que desarrollamos para valorar su impacto. En cada intervención registramos indicadores como el nivel de participación, la comunicación, la interacción social o el bienestar emocional de los usuarios, así como observaciones del equipo profesional y la percepción de las familias o entidades participantes". Toda una serie de registros que les permiten analizar la evolución de cada persona y ajustar los programas de forma individualizada. Preguntamos a Marín cómo imagina el devenir de los perros de ayuda social en España en los próximos cinco años. "Imaginamos un futuro en el que los perros de ayuda social formen parte, con normalidad, del día a día de las personas con discapacidad, sin tantas barreras ni desconocimiento. El nuevo marco legal de los perros de asistencia es un paso importante, pero lo que realmente marcará la diferencia será su aplicación real y la sensibilización social que lo acompañe. También la regularización de las intervenciones asistidas con animales". De ahí que añore un sector más profesionalizado, con entidades que trabajen desde la calidad y el bienestar animal, y con un reconocimiento claro del valor que estos perros aportan. Y matiza: "También esperamos que su labor, tanto en la asistencia como en las intervenciones asistidas, llegue a más personas y pueda integrarse en distintos contextos, desde el hogar hasta los centros educativos o comunitarios".
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