IM VETERINARIA #67

56 blema médico que sea, etc. Ni qué decir en el ámbito de granjas, también es fundamental la presencia de veterinarios especialistas que contribuyan al diseño de granjas, de protocolos de manejo, de identificación de puntos críticos de control, etc.”. Prevención En este sentido, las estrategias que recomienda Camps para evitar que determinados problemas de comportamiento se cronifiquen pasan por apostar desde el inicio por un abordaje que vaya más allá: “La prevención es mucho más eficaz que el tratamiento de los problemas de conducta. Yo siempre digo lo mismo, cuando alguien adopta un cachorro, lo primero que hace es ir al veterinario a vacunarlo, desparasitarlo e identificarlo. Para mí, esta aproximación es incompleta. Como veterinarios tenemos que prevenir las enfermedades infecciosas, recomendar una correcta alimentación y asegurar la salud física del cachorro. Sin embargo, también tendríamos que dar información sobre cómo educar el cachorro, sobre cómo debería ser el ambiente de un perro o un gato en casa y saber dar respuesta a las situaciones más comunes a las que se va a encontrar a partir de ahora con el cachorro. El manejo y el entorno en las primeras etapas de vida es fundamental para que el cachorro crezca equilibrado en relación a su conducta”. En cuanto al papel que desempeñan la anamnesis conductual y la historia del animal en su enfoque diagnóstico, subraya que “es imprescindible conocer todos los aspectos que influyen en la conducta del animal: su pasado genético, el entorno durante el desarrollo, el temperamento, el manejo y el contexto en el que vive… Todo ello lo evaluamos en la consulta”. Así, siempre que el veterinario no se sienta cómodo para hacer la aproximación del caso, por el motivo que sea -falta de conocimiento, tiempo o infraestructuras- es importante derivar un caso desde medicina generalista a etología clínica. Ir más allá En relación con las áreas de investigación que, a su juicio, requieren una mayor atención dentro de la etología veterinaria en los próximos años, insiste en que actualmente los ámbitos más relevantes son el estudio del apego y sus implicaciones clínicas, la relación entre la microbiota y la conducta -especialmente a través del eje cerebro-piel-intestino- y, por último, los aspectos vinculados al análisis clínico del temperamento. Cuestionado acerca de la colaboración interdisciplinar entre etólogos veterinarios y otros especialistas, Camps apunta que es clave para hacer una correcta aproximación médica. Y así lo apunta: “Yo creo que seguiremos el camino de la medicina humana en la que, por ejemplo, hoy en día, por ejemplo, ya existe la figura del neuropsiquiatra. Una confesión personal es que yo siempre quise hacer la doble diplomatura en neurología y etología, creo que sería muy bonito y útil, pero no es posible en el marco de la especialización actual”. Camps ha sido docente y ponente en numerosos cursos y congresos. En relación con las competencias que considera esenciales para que los veterinarios integren con éxito el manejo del comportamiento en su práctica clínica, señala que resulta fundamental contar con “una base excepcional en conceptos básicos que permitan desterrar falsos mitos”, como la idea de que los perros muerden porque quieren ser dominantes” o que la castración debe ser el primer paso en el tratamiento de la mayoría de los problemas de conducta. A su juicio, con estos conceptos bien asentados, “los consejos en materia de prevención serían mucho más acertados y se evitarían numerosos problemas”. Por otro lado, defiende que “el manejo con poco estrés debería ser el ABC del trato con los animales en consulta” y subraya, finalmente, que “la salud física y la salud mental van siempre de la mano”. Para los futuros veterinarios interesados en iniciarse o profundizar en etología clínica, destaca que hay una amplia oferta de formación tanto a través de universidades -con másteres a nivel nacional e internacional- como a través de centros privados de formación. “Una vez que se haya iniciado en la especialidad, si el veterinario quiere especializarse más, sin duda, les recomendaría iniciar un proceso de acreditación de AVEPA o una residencia del ECAWBM, según el grado de implicación y dedicación final que pretenda”, apunta. Amplio recorrido por delante Con todo, Camps considera que, actualmente, la etología veterinaria es una de las especialidades con más recorrido actualmente: “Todavía hay pocos profesionales especializados y cada vez se necesitarán más”, apunta, mencionando la nueva Ley de Bienestar Animal aquí en España”. Como mensaje final dirigido a sus colegas, destaca la necesidad de incorporar de forma plena el bienestar mental y emocional del animal dentro de una medicina veterinaria verdaderamente integral, insistiendo en que “a día de hoy es imposible entender la medicina del comportamiento de manera aislada de la salud física. Lo que es más importante, es que esto no es mi opinión, es lo que nos dice el conocimiento científico. El sistema emocional de los animales es muy parecido al nuestro. Por lo tanto, quizás, un buen consejo sería que intenten ser muy empáticos con sus pacientes y, por ende, con sus clientes. Si conseguimos ponernos en su lugar cuando vayamos a lidiar con cualquier problema médico o de conducta, seguro que estaremos haciendo una mejor medicina veterinaria en general”. “EL MANEJO Y EL ENTORNO EN LAS PRIMERAS ETAPAS DE VIDA ES FUNDAMENTAL PARA QUE EL CACHORRO CREZCA EQUILIBRADO” “EN RELACIÓN A SU CONDUCTA”

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