30 Cristina Serra (Col·legi Oficial de Veterinaris de Barcelona, Barcelona) “LOS VETERINARIOS REALIZAN UN IMPORTANTE ESFUERZO PARA MANTENERSE FORMADOS Y ACTUALIZADOS, ESPECIALMENTE ANTE LAS NUEVAS NORMATIVAS QUE VAN SURGIENDO” La realidad actual de la profesión veterinaria en España se construye desde múltiples ámbitos de ejercicio, no solo desde la clínica. Cristina Serra, veterinaria del Col·legi Oficial de Veterinaris de Barcelona, donde ejerce como responsable del Comité de Deontología, del Comité de Protección Animal y como gestora técnica, declara que “es un sector en crecimiento y de gran relevancia social, ya que cada vez más la ciudadanía convive con animales de compañía y existe una mayor conciencia sobre los cuidados necesarios para su bienestar y la protección animal”. Sin embargo, este avance no está exento de tensiones. “Los costes veterinarios son elevados y no todas las personas pueden permitirse determinados tratamientos”. Una situación que en muchos casos “obliga a los veterinarios a asumir gastos o a trabajar bajo una gran presión para poder atender adecuadamente a sus pacientes”. Esta realidad genera un impacto emocional importante tanto en los profesionales como en los tutores de los animales. A ello se suma el esfuerzo constante de actualización. “Los veterinarios realizan un importante esfuerzo para mantenerse formados y actualizados, especialmente ante las nuevas normativas que van surgiendo”, un requisito imprescindible en una profesión altamente regulada y en continua evolución. Por otro lado, el reconocimiento como profesionales sanitarios sigue siendo insuficiente. No obstante, considera, existe un desconocimiento generalizado del alcance real de la profesión. “No solo se trata de una formación universitaria de cinco años, sino de una actualización continua durante toda la vida profesional”, aclara, agregando que muchas veces viene “con escaso apoyo económico”. Recuerda además que, pese a la vocación, “los veterinarios también deben afrontar numerosos gastos y obligaciones, y no son una ONG”. Esta falta de reconocimiento se ve agravada por el desconocimiento social de los múltiples ámbitos en los que trabajan, como “mataderos, industria alimentaria, laboratorios, medio ambiente o salud pública”, donde su labor “es imprescindible dentro del concepto de ‘One Health’”. Entre los principales retos actuales, resalta el impacto de la normativa sobre medicamentos veterinarios. “Implica una gran carga burocrática y restricciones importantes, especialmente en el uso de antibióticos, y limita el criterio clínico del veterinario”, explica. Otro desafío clave es “regular y reconocer oficialmente la figura del Auxiliar Clínico Veterinario”, una pieza fundamental para el funcionamiento de los centros y el apoyo diario al veterinario, pero aún sin un reconocimiento pleno en España. La mejora de la imagen de la profesión es otro eje prioritario. “Es necesario mejorar el reconocimiento social mediante campañas de divulgación impulsadas por los colegios profesionales”, apunta. A ello se añade la urgencia de “mejorar el convenio colectivo y las condiciones laborales”, que siguen siendo precarias en algunos ámbitos, especialmente en la clínica de pequeños animales. Un sector que además está experimentando “la adquisición de muchos centros por grandes grupos inversores”. La elevada responsabilidad, la implicación emocional y la dificultad de gestionar situaciones en las que “no siempre es posible salvar a todos los pacientes” generan un desgaste emocional considerable. Por ello, considera fundamental que “los veterinarios cuidemos nuestra salud mental” y que estos aspectos se aborden con mayor profundidad durante la formación universitaria. A quienes desean estudiar veterinaria, les lanza un mensaje claro y honesto. “No basta únicamente con que le gusten los animales”, advierte. Es una profesión exigente, que requiere “mucho estudio y dedicación”, pero también gratificante cuando se encuentra el propio camino. “Cuando se desarrolla una especialidad, es una profesión muy gratificante y difícilmente uno se arrepiente”, expresa. Finalmente, pone en valor que “los colegios veterinarios están trabajando intensamente para apoyar a los colegiados”, con el objetivo de que el ejercicio profesional sea “más llevadero y cuente con una mayor seguridad jurídica”, en un contexto cada vez más complejo y exigente para el conjunto del sector.
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