28 Sílvia Vilanova Boqueras (Col·legi Oficial de Veterinaris de Barcelona, Barcelona) Hablar de la situación actual de la veterinaria en España exige escuchar a profesionales con una trayectoria amplia y una visión global del sector. Sílvia Vilanova Boqueras, asesora clínica del Col·legi Oficial de Veterinaris de Barcelona, reúne ambas condiciones tras haber sido propietaria durante dos décadas de dos clínicas veterinarias, una experiencia que marca de forma clara su diagnóstico de la profesión. Su valoración del momento actual es contundente. “Poco reconocido e infravalorado”, resume al referirse al sector veterinario en España. A esta falta de reconocimiento se suma un problema creciente: “El sector se queja de la poca visibilidad que tiene delante de la sociedad y de la creciente carga burocrática”, factores que dificultan el ejercicio profesional y alejan al veterinario de su labor esencial. Desde su experiencia como clínica durante años, percibe que la veterinaria solo ocupa espacio en el debate público en momentos críticos. “Parece que sólo se piensa en el sector veterinario cuando aparece algún problema que afecta a los humanos”, remarca. Una visión que evidencia la falta de una consideración estable del veterinario como agente clave en la salud pública y la prevención. Los retos actuales de la profesión están ligados a esta realidad. Según la especialista, uno de los principales objetivos debería ser permitir que los profesionales puedan centrarse en aquello que los llevó a elegir esta carrera. “Que puedan dedicar su jornada laboral a su pasión, que es ejercer la veterinaria”, sostiene. Para ello, considera imprescindible “reducir el IVA, bajar la carga burocrática y disminuir los casos de salud mental que afectan a los veterinarios”, tres ejes que condicionan directamente la sostenibilidad del ejercicio clínico. La carga laboral y el estrés han tenido un impacto en su bienestar profesional, especialmente durante su etapa de dedicación plena a la clínica. “Cuando me dedicaba a la clínica veterinaria totalmente”, recuerda, la conciliación era uno de los grandes desafíos. De ahí que subraye la necesidad de “buscar la manera de compaginar la vida laboral con la privada y dedicarle tiempo a uno mismo”. Una reflexión cada vez más presente en el sector. Con una mirada práctica y realista, dirige también un mensaje a quienes están considerando estudiar la carrera, para “que haga unas buenas vacaciones antes de empezar, porque durante unos años tendrá que dedicarse en cuerpo y alma a la carrera”. A su vez, insiste en la importancia de ampliar horizontes y “que conozca todos los posibles sectores a los que se podrá dedicar”. A su juicio, “la mayoría de los estudiantes se apuntan para dedicarse a la clínica de pequeños animales. No sé si por vocación o porque desconocen otras muchas salidas”. Como reflexión final, hace un llamamiento colectivo. “Tendríamos que hacer un esfuerzo para que el sector veterinario tuviera un reconocimiento público más alto”, expone, recordando que en otros países la profesión goza de una consideración social muy superior. Un reto que, según su visión, solo podrá afrontarse desde una mayor visibilidad, cohesión y reconocimiento institucional del papel sanitario de la veterinaria. “PARECE QUE SÓLO SE PIENSA EN EL SECTOR VETERINARIO CUANDO APARECE ALGÚN PROBLEMA QUE AFECTA A LOS HUMANOS”
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