IM VETERINARIA #67

22 lencia, la mayoría de profesionales trabajan en el ámbito de la clínica veterinaria de animales de compañía, mientras que el segundo grupo más numeroso lo integran quienes desempeñan su labor en la Administración pública. En la clínica veterinaria, “Alicante supo promover en su momento un primer convenio provincial de clínicas veterinarias, y adelantarse al resto del país”. En el caso de Valencia y Castellón, el apoyo a la creación de un convenio existió desde el inicio, aunque finalmente este se materializó con el convenio nacional. Pone en valor las buenas relaciones actuales con la Asociación Empresarial Veterinaria de Valencia (AEVETVAL), patronal provincial, y con los sindicatos. Con respecto a la Administración, se defienden los intereses de los veterinarios que trabajan en la Generalitat, en áreas como Agricultura, Sanidad o Medioambiente, porque se trata de ámbitos “vinculados al propio desempeño profesional, como lo es la seguridad alimentaria, la salud pública, la sanidad y bienestar animal o el medio ambiente”. En estos casos, el colegio ampara funciones, condiciones laborales y acceso a plazas, trabajando a menudo de forma conjunta con los sindicatos. Combatiendo el intrusismo profesional El intrusismo profesional es otro de los problemas que preocupan al colectivo veterinario. Para combatirlo, asegura que “la especialización en la que ya estamos avanzando puede desempeñar un papel importante, también hacer escuchar nuestra voz en momentos clave como son la redacción de leyes”. A su vez, insiste en que “solamente el veterinario está capacitado para hacer un diagnóstico”, ya que es el profesional que conoce la anatomía y fisiología de los animales y el único que puede prescribir tratamientos. La suplantación profesional no es una cuestión menor porque “solo puede traer consecuencias funestas para un animal, o incluso para la salud pública”. Desde el CVCV y los colegios provinciales se han denunciado numerosos casos, algunos de los cuales han llegado a los tribunales con resoluciones favorables. En determinadas situaciones, estas actuaciones se han llevado a cabo en colaboración con la patronal valenciana. Formación continua y especialización Ante esta compleja situación, la formación continua y la especialización son “uno de nuestros fines como organización colegial”. Tras lograr incorporar veterinarios a la especialidad de genética de laboratorio del Sistema Nacional de Salud, remarca que deben “seguir la lucha para ir integrándonos progresivamente en las otras especialidades, a las que por formación podríamos tener acceso y en la creación de una especialidad de Salud Pública y un VIR”. Desde el ICOVV se han firmado acuerdos con la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animal (AVEPA) y la Asociación de Veterinarios Especialistas Diplomados de España (AVEDE) para promover la especialización del sector y evitar el intrusismo profesional que pudiera derivarse de una falta de especialización reglada. “Sabemos que no disponer de alguna de estas formaciones -las acreditadas por AVEPA o por otras asociaciones y entidades- no impide a un veterinario colegiado actuar en un área específica para la que haya estado formándose y sobre la que tiene experiencia, pero también creemos que se tiene que publicitar y reconocer el esfuerzo de quienes realizan esta formación con entidades serias y reconocidas como ésta”, argumenta. También han apoyado a la Organización Colegial Veterinaria (OCV) en la creación de especialidades reconocidas y han mantenido reuniones con las facultades de veterinaria. Paralelamente, el CVCV trabaja para impulsar una formación profesional reglada para auxiliares veterinarios dentro del ámbito sanitario. Evolución tecnológica Las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial (IA), representan “un desafío que implica aprendizaje, mantenernos actualizados, mejorar en nuestro trabajo e ir en la línea que nos hemos marcado como profesionales de la mejora de la salud y el bienestar de los animales”. La IA puede resultar un apoyo al veterinario, reduciendo el margen de error y liberando tiempo para la atención clínica. Por lo que Ibor piensa que “el futuro se puede orientar hacia la medicina veterinaria predictiva y personalizada, y puede utilizarse la genética y el entorno del animal para prevenir enfermedades antes de que se manifiesten”. Entre las innovaciones, resalta la telemedicina. “Sin sustituir la medicina presencial, puede servirnos de apoyo complementario para nuestro trabajo o las nuevas plataformas como la ‘TKPlate’, que permite estudiar la toxicidad de las sustancias químicas en humanos y animales, y que posibilitará reducir la experimentación con animales en materia de seguridad alimentaria”, indica la presidenta. Aun así, sostiene que estos avances deben ir acompañados de garantías éticas y de protección de datos, recordando que “la IA no reemplaza a la persona, ni el juicio humano del veterinario, y no es capaz de sentir la empatía”.

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