IM VETERINARIA #64

32 Prevenir desde edades tempranas Una de las principales recomendaciones de los especialistas es comenzar a evaluar el peso y la condición corporal del animal desde edades tempranas. Alimentar en exceso a un cachorro o gatito puede inducir un desarrollo acelerado que predispone a la obesidad crónica a lo largo de toda su vida. Dado que observar diariamente a la mascota dificulta la percepción de pequeños cambios, se aconseja realizar controles mensuales de peso con una báscula precisa. Combinados con una evaluación del BCS, permiten detectar alteraciones antes de que se conviertan en un problema mayor, facilitando ajustes simples en la dieta o el nivel de actividad. Este tipo de vigilancia debe reforzarse en momentos clave, como después de la esterilización o durante cambios en la etapa de vida del animal. De esta forma, en perros adultos o gatos sénior suele ser necesario reducir las porciones, ya que el metabolismo y el nivel de actividad disminuyen. No hacer estos ajustes puede provocar un aumento de peso progresivo que pase desapercibido hasta que se manifieste en forma de enfermedad. Alimentación precisa y moderada Una de las estrategias más efectivas para prevenir el sobrepeso es el manejo responsable y preciso de la alimentación. Contrario a la creencia popular, no es recomendable dejar alimento disponible de forma libre (ad libitum), especialmente en animales con tendencia a engordar. Por lo tanto, lo más adecuado es alimentar dos veces al día y medir las raciones con báscula, no con tazas o medidas aproximadas. También se aconseja limitar el uso de premios y sobras de comida, que no deben superar el 10 % del requerimiento calórico diario del animal. En este sentido, resulta fundamental tomar conciencia del impacto calórico de pequeños bocados. Por ejemplo, en un perro de 10 kilogramos, el 10 % de sus calorías representaría apenas 53 kcal, que fácilmente se superan con una galleta, un trozo de jamón o una cucharada de yogur. Para mantener la satisfacción sin exceder el límite calórico, se pueden usar vegetales cocidos bajos en calorías como calabacín, judías verdes o zanahorias. Igualmente, parte de la ración diaria del alimento principal podría reservarse para ser ofrecida como premio. Otro método recomendado es el enriquecimiento alimentario, que consiste en ofrecer el alimento de manera que estimule física y mentalmente al animal. Mediante juguetes dispensadores, escondites de comida, o simplemente involucrándose en juegos durante el momento de la alimentación, ayuda a reducir el ritmo de ingesta y contribuye a un mayor bienestar general. Manejar el sobrepeso Un animal con un BCS de 6 o más debe iniciar un programa de pérdida de peso supervisado por un veterinario. La estrategia no consiste en darle menos de lo mismo, ya que reducir drásticamente la cantidad de alimento habitual puede provocar deficiencias nutricionales. La opción ideal es optar por dietas terapéuticas formuladas específicamente para pérdida de peso, que contienen más fibra y proteínas para mantener la saciedad y preservar la masa muscular, a la vez que reducen el contenido calórico. El seguimiento debe ser regular, ajustando la dieta y monitoreando tanto el peso como el BCS de forma mensual. A medida que el animal se aproxima a su peso ideal, la pérdida se vuelve más sencilla y sostenible. También es importante incrementar la actividad física de manera progresiva, respetando siempre las limitaciones del animal y evitando el ejercicio extenuante si existen problemas articulares u otros factores de riesgo. Una responsabilidad compartida Mantener un peso saludable en perros y gatos no es una tarea exclusiva del veterinario. Para que sea efectiva, requiere el compromiso diario del tutor, quien debe integrar estas prácticas en la rutina de la mascota, elegir adecuadamente los alimentos, respetar las porciones y promover un estilo de vida activo. De igual forma, implica ser consciente de que el cariño no se demuestra con comida en exceso, sino con cuidados responsables y sostenibles a lo largo del tiempo. Por todo ello, cuidar el peso de las mascotas es una forma directa de prolongar su vida, prevenir enfermedades y mejorar su calidad de vida. UN ANIMAL CON UN BCS DE 6 O MÁS DEBE INICIAR UN PROGRAMA DE PÉRDIDA DE PESO SUPERVISADO POR UN VETERINARIO

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