30 esperanza de vida en hasta dos años. A su vez, complica tanto la atención clínica rutinaria como los procedimientos quirúrgicos, incrementando los riesgos durante la anestesia y afectando la recuperación posoperatoria. Estos mismos problemas se presentan en los gatos, quienes además pueden ver limitada su capacidad natural de acicalarse, un comportamiento clave para su bienestar emocional y físico. En ambas especies, el sobrepeso está fuertemente vinculado con enfermedades graves como diabetes mellitus, pancreatitis, problemas cardíacos y respiratorios, trastornos ortopédicos, enfermedades dermatológicas y ciertos tipos de cáncer. Más allá de los kilos Uno de los errores más comunes que cometen los propietarios de las mascotas es asumir que el peso, medido en kilogramos, es suficiente para evaluar el estado de salud. Sin embargo, el peso corporal ideal es un rango que depende de múltiples factores, entre ellos la raza, el sexo, la edad, la estructura corporal y el nivel de actividad física. Para valorar con precisión si un perro o gato se encuentra dentro de un rango saludable, los veterinarios utilizan el sistema de puntuación de condición corporal o BCS (por sus siglas en inglés). El sistema evalúa la forma y la proporción del cuerpo, observando la acumulación de grasa y la musculatura, y establece una escala del uno al nueve donde los valores centrales, entre cuatro y cinco en perros, y cinco en gatos, representan el estado óptimo. Un animal con una puntuación inferior a ese rango se considera por debajo de su peso ideal y podría requerir una alimentación más calórica o médica. Si la puntuación es igual o superior a seis, se trata de sobrepeso, y si alcanza valores de ocho o nueve, se considera obesidad. Aunque pesar regularmente a la mascota puede ayudar a identificar cambios tempranos, este método por sí solo no distingue entre grasa y masa muscular, por lo que se recomienda complementar el control del peso con la evaluación del BCS, idealmente realizada por un veterinario con experiencia. ¿Qué provoca el aumento de peso? El sobrepeso en perros y gatos no es simplemente el resultado de una alimentación excesiva. Diversos factores biológicos y conductuales intervienen en este desequilibrio energético. En cuanto al gasto calórico, la esterilización es uno de los elementos más influyentes, ya que modifica los niveles hormonales y reduce la sensación de saciedad. En consecuencia, el animal suele consumir más alimento del necesario. Asimismo, se ha observado que el sexo del animal juega un papel importante porque las hembras, así como los machos castrados, tienen un mayor riesgo de desarrollar sobrepeso. La edad avanzada contribuye a una menor actividad física, lo que reduce el gasto energético y obliga a ajustar la dieta conforme el animal envejece. El historial corporal también es determinante. Los animales que ya fueron obesos en algún momento tienen una alta probabilidad de volver a ganar peso si no se realiza un seguimiento adecuado. A nivel de comportamiento, los labradores en perros y los British Shorthair o Maine Coon en gatos son razas especialmente predispuestas a acumular grasa corporal. Por otro lado, el tipo de dieta que reciben influye en el consumo. Los alimentos poco saciantes o con baja proporción de fibra y proteínas pueden llevar al animal a comer más de lo debido. A su vez, en gatos se ha detectado que el tamaño de las porciones puede afectar la velocidad de ingesta, provocando una sensación de saciedad tardía si se comen muy rápidamente. EL SISTEMA BCS EVALÚA LA FORMA Y LA PROPORCIÓN DEL CUERPO, OBSERVANDO LA ACUMULACIÓN DE GRASA Y LA MUSCULATURA
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