"Resolver un problema de conducta puede aportar una calidad de vida digna a un animal"

En muchas ocasiones, resolver un problema de conducta puede salvar la vida de un animal. Sobre todo, porque los problemas de conducta son una de las principales causas de abandono y de eutanasia en animales sanos.

"La relación de apego entre un perro y su familia humana es prácticamente idéntica al apego entre un niño y su madre o su padre. De ahí que los problemas de conducta del animal afecten a la convivencia entre él y su familia, puedan determinar la calidad del vínculo entre ...

"La relación de apego entre un perro y su familia humana es prácticamente idéntica al apego entre un niño y su madre o su padre. De ahí que los problemas de conducta del animal afecten a la convivencia entre él y su familia, puedan determinar la calidad del vínculo entre el humano y el animal, e, incluso, puedan poner en riesgo la salud de las personas y del propio animal", afirma Daniel Ferreiro Cases, licenciado en Veterinaria, máster en Etología Clínica del perro y del gato y director de D´Animales Etología Clínica. Actualmente dedicado a la etología en pequeños animales en la que, sobre todo, se ocupa del diagnóstico y tratamiento de perros y gatos, así como peritajes sobre conducta animal, ha compaginado durante varios años el trabajo en clínica veterinaria de pequeños animales con consultas de medicina del comportamiento de perros y gatos. Lo que le ha llevado a tener un profundo conocimiento de la conducta de animales. De ahí que cuando le preguntemos cuándo es adecuado utilizar la etología y para qué aspectos a tratar sirve esta rama veterinaria, su respuesta sea muy amplia: "Sirve para prevenir problemas; para educar a los tutores en el manejo de sus nuevos miembros de la familia; para entender qué es un comportamiento normal y qué no; para identificar conductas que pueden estar causadas por una enfermedad orgánica y poder diagnosticarlas y tratarlas; para modificar conductas no deseables o peligrosas para el animal o las personas que conviven con él; para maximizar el bienestar animal y, sobre todo, para asesorar a los futuros tutores". En definitiva, "siempre es adecuado utilizar la etología".

Con ese estudio del comportamiento de los animales como base, de la etología se desprenden diferentes ramas, entre las que destacan la etología clínica o medicina veterinaria del comportamiento. Por lo que se trata de una ciencia que, básicamente, consiste en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de los problemas de conducta. "Bajo mi punto de vista, la etología es especialmente importante por varios factores. Primero porque, aunque intangible, se podría decir que el comportamiento es el `órgano´ más grande del cuerpo y está en constante presencia dentro del núcleo familiar. La mayoría de las patologías afectan al animal y más discretamente pueden afectar a los familiares, salvando las zoonosis y otras excepciones. Y, segundo, porque los problemas de conducta son una de las principales causas de eutanasia en animales sanos y una de las primeras causas de abandono. Por todo ello, resolver un problema de conducta, en muchos casos, salva la vida del animal. Y en la mayoría de los casos, aporta una calidad de vida digna como la de cualquier miembro de la familia", afirma Daniel Ferreiro.

A pesar de las alarmantes cifras de abandono de animales en nuestro país, con más de 280.00 animales recogidos por las protectoras, y de que España tiene una de las tasas más altas de Europa, los nuevos adoptantes de mascotas son cada vez más exigentes con el rol que ocupan sus peludos dentro de su familia. En este sentido, la mayoría de ellos tienen dudas acerca de cómo educarlos, por lo que las técnicas aversivas y confrontacionales, desestimadas desde hace tiempo por la ciencia, son rechazadas por estos nuevos tutores que buscan una educación lo más respetuosa posible. "La medicina del comportamiento ofrece herramientas para mejorar la conducta desde antes de que el cachorro haya nacido o incluso haya sido fecundado. Así, los test de temperamento para seleccionar a los padres, el manejo de la paridera, las manipulaciones neonatales, la socialización controlada y exposición controlada a determinados estímulos son algunas de las herramientas de las que el comportamiento de los cachorros puede beneficiarse", destaca Daniel Ferreiro.

Comportamiento genético

Al igual que ocurre con otras disciplinas de educación animal, entendemos que lo conveniente, y lo ideal, sería comenzar cuando el animal es un cachorro, si bien, como señala el experto, la etología puede aplicarse en cualquier etapa del animal. "Por supuesto que cuanto antes empecemos a educar a un cachorro será mucho mejor. Pero hay etapas en su vida en las que lo más relevante no es la educación, sino la exposición controlada a estímulos y el desarrollo físico, sensorial y emocional adecuado. Por otro lado, los principios de aprendizaje tienen lugar siempre que no existe ningún motivo que los bloquee o inhiba, como puede ser el miedo o algunas medicaciones o patologías seniles que afectan a la cognición. Pero aprender, se puede aprender a cualquier edad". Otro de los aspectos a destacar de la etología es que se dedica a analizar si un comportamiento animal tiene bases genéticas o es aprendido, por lo que pedimos a Daniel Ferreiro que nos explique ambos conceptos. "El comportamiento, como cualquier carácter fenotípico, es fruto de la genética, el ambiente y la interacción entre ambos. Por ejemplo, la heredabilidad del miedo (según estudios y razas entre 0,4-0,6) puede servir como ejemplo de la contribución genética a la conducta. Y aunque los comportamientos aprendidos son aquellos derivados de la experiencia del animal, el individuo comprueba, a través de la experiencia, las consecuencias que tiene su conducta", matiza. Y para ello, nos pone varios ejemplos que todos los que convivimos con una mascota conocemos bien. "Desde el punto de vista de un cachorrito de perro puedo pensar: si cuando pego mi culo al suelo recibo una golosina, voy a intentar tener mi culo sentado todo el tiempo que pueda. Y si cuando me pongo de pie sobre las piernas de mis humanos, me dan una caricia y me dicen lo bonito que soy, voy a ponerme de pie sobre ellos a cada momento. Es decir, ejemplos todos ellos de conductas adquiridas a través del aprendizaje". De tal manera que, según nos comenta el experto, aparentemente y visto desde fuera, el comportamiento observable es el que es, si bien la principal diferencia radica en si ese comportamiento tiene su origen en la experiencia del individuo o no. "No obstante, merece la pena mencionar que la base genética tiene un determinado potencial sobre la conducta, pero el aprendizaje y el papel del ambiente, bajo mi punto de vista, son los verdaderos determinantes del comportamiento", concluye.

Por otro lado, Daniel Ferreiro nos explica que la labor de un veterinario etólogo va más allá de tratar problemas de conducta. "La etología es un área de conocimiento que integra múltiples disciplinas de la medicina veterinaria, entre otras, la medicina interna, la dermatología, la traumatología, la endocrinología o la neurología, y se conjuga con ellas para tratar de dar una respuesta diagnóstica y terapéutica específica para cada paciente".

De ahí que, principalmente, "esta multidisciplinariedad se debe a que el comportamiento es algo multifactorial. Es decir, el dolor es una emoción que afecta a la conducta. El picor afecta a la conducta. Las alteraciones sensoriales afectan a la conducta. Los cambios hormonales, sexuales o no, afectan a la conducta, etc.", por lo que un correcto diagnóstico de comportamiento debe barajar todas aquellas causas orgánicas que puedan explicar dicha conducta problemática, así como todas aquellas causas etológicas.

Perros y gatos

Teniendo en cuenta la integración de todas esas disciplinas en la etología, Daniel Ferreiro aconseja que "siempre que se necesite un diagnóstico y tratar un problema de conducta del animal es necesario y aconsejable acudir a la consulta de un veterinario etólogo. No se puede tratar aquello que no sabemos qué es", concluye.

Sobre todo, porque algunos estudios han puesto de manifiesto que hasta un 80% de la casuística de las consultas de comportamiento pueden generar al especialista sospechas de cuadros de dolor, confirmándose, a su vez, en un 80% la presencia del mismo. "De este modo -afirma Ferreiro-, si no contemplamos un diagnóstico diferencial completo, orgánico y etológico, estaremos perdiendo capacidad diagnóstica y terapéutica, ya que se nos estarían escapando muchas causas que, sin tratar, harían imposible que el caso se resolviese".

Por esto, entre los servicios que Daniel Ferreiro ofrece desde D´Animales Etología Clínica destaca el de diagnóstico y tratamiento de los problemas de conducta porque, como él mismo nos explica, "las sesiones de modificación de conducta constituyen la parte más importante del tratamiento de la mayoría de los problemas de conducta. Y tenemos que subrayar que nuestras técnicas son altamente respetuosas con el bienestar animal, ya que tratamos a los animales con mucho respeto y afecto, además de emplear, exclusivamente, técnicas aprobadas por la ciencia y recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS)", afirma.

Puedes leer el artículo completo en el PDF adjunto.

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