"Por primera vez estamos detectando casos de leishmania donde nunca se habían dado"

El cambio climático y los episodios cada vez más frecuentes y continuados de calor extremo están propiciando la expansión de los flebótomos de este parásito, que ya ha prosperado en regiones inusuales históricamente como la cornisa cantábrica, o incluso en nuevas especies reservorio: gatos y lobos.

El cambio climático "no ayuda en nada" a combatir la leishmaniasis. Nuria Gómez, veterinaria de Clinicanimal de Dos Hermanas (Sevilla) y coordinadora de la zona de Andalucía y Extremadura, advierte de que el calentamiento global es el caldo de cultivo perfecto para los flebótomos (mosquitos), que inoculan este parásito. Y ...

El cambio climático "no ayuda en nada" a combatir la leishmaniasis. Nuria Gómez, veterinaria de Clinicanimal de Dos Hermanas (Sevilla) y coordinadora de la zona de Andalucía y Extremadura, advierte de que el calentamiento global es el caldo de cultivo perfecto para los flebótomos (mosquitos), que inoculan este parásito. Y que la extensión de olas de calor como la de este verano, que llegó a durar 42 días ininterrumpidos, tienen consecuencias directas y beneficiosas para la enfermedad.

Por ejemplo, que hayan llegado a darse casos en zonas "en las que nunca se había detectado", como la cornisa cantábrica. O en regiones con prevalencias muy bajas, habitualmente el norte del país por sus temperaturas más frías. "Entre las altas temperaturas, la sequía... todas las consecuencias del cambio climático preparan ese cambio necesario para que el mosquito amplíe su actividad durante los meses del año", refrenda Gómez.

Si tradicionalmente el periodo de aparición de estos vectores que transmiten el parásito con sus picaduras era de mayo a septiembre, ahora hay regiones en las que está presente de forma permanente. Lo sabe bien la veterinaria: "Yo que vivo en el sur, vemos estos periodos cada vez más extendidos durante todo el año. Son zonas muy endémicas en las que necesitamos tener la guardia bien alerta para combatir la enfermedad durante todo el año. No podemos estar impasibles".

Pero ni los profesionales, ni la sociedad en su conjunto. "Es una zoonosis", recuerda Gómez. La tendencia internacional es calificar la leishmania como "problema de salud pública" al detectarse cada vez más casos de transmisión a personas. Bajo un enfoque One Health (Una Sola Salud), se busca concienciar a todos los ámbitos implicados en la lucha frente a esta enfermedad que, actualmente, no tiene cura y puede causar la muerte a los perros en los estadios más avanzados.

Tal es la magnitud que la ciudad de Málaga acogió el pasado mes de abril el primer Congreso Internacional de Leishmaniosis Animal (ALIVE, por sus siglas en inglés). A este punto, la profesional añade que esa tendencia también se da con mayor frecuencia en unos laboratorios "más concienciados" que publican guías de diagnóstico y de tratamiento.

"Toda la comunidad veterinaria está más concienciada, ya que no es solo un problema de una zona de España sino de cada vez más zonas y áreas geográficas. Todos estamos muy alineados en eso: detección temprana, desarrollo de tratamientos eficaces, medidas de prevención y, en los últimos años, desarrollo de vacunas que están siendo muy eficaces para el tratamiento y la prevención", detalla.

La leishmania ha venido para quedarse

Su fama como patología de carácter estival ha pasado a mejor vida. "Ya se ha establecido como una enfermedad que debemos prevenir durante todo el año", asume Gómez. De ahí que el veterinario, cuando recibe a un paciente en consulta, realiza entre sus diagnósticos diferenciales uno para descartar a este parásito.

Al estar "en las quinielas" de las clínicas veterinarias, se está apostando por "trabajar en métodos de detección y prevención", en vista de lo difícil que es evitar que se extienda. La veterinaria de Clinicanimal va más allá y reconoce: "Con el cambio climático, para mí, en Andalucía, ha dejado de verse ya como una enfermedad solo de verano".

Precisamente, esta época estival han notado un aumento en la incidencia de leishmania respecto a años anteriores. También está habiendo mayor número de consultas, un aspecto que celebra porque "el propietario está cada vez más concienciado y acude ante cualquier sospecha de enfermedad". Por su parte, desgrana: "Los veterinarios estamos haciendo también mayor hincapié en labores de detección temprana". Los lugares más afectados en España han sido Baleares, donde a uno de cada dos perros se les ha diagnosticado leishmania; Málaga, con hasta un 35% del total de pacientes caninos; y las zonas habituales, como Andalucía, la costa levantina, Cataluña. Y zonas en las que hasta ahora no había, como Galicia o Álava.

Prevención, el primer mandamiento

Por esta razón, prevenir que avance la enfermedad es donde pone el acento la veterinaria. En Clinicanimal, cuenta, se llevan a cabo campañas de detección y tratamiento con la vacuna "un par de veces al año", principalmente cuando acaba el verano. Cuando acuden a consulta, se les realiza un test rápido (apenas dura diez minutos) para detectar si ha sufrido una exposición o no al parásito, o si ya tiene la enfermedad.

Pero la principal prevención comienza en casa: Gómez recomienda utilizar repelentes de mosquitos; evitar los paseos a las horas de mayor actividad de estos insectos (primera hora de la mañana o cuando anochece), o el uso de mosquiteras, entre otras medidas. En el caso de la clínica veterinaria, la vacuna puede ser muy efectiva "en estadios iniciales de la enfermedad".

"Cuantas más medidas tengamos para prevenirlo, menos riesgos de tener la enfermedad. Desgraciadamente, sabemos que es una enfermedad crónica", reconoce. Si bien se consigue en ocasiones la "remisión de síntomas clínicos y buena calidad del nivel de vida", normalmente son tratamientos largos y desde un enfoque multimodal.

En ese aspecto, el papel del propietario del paciente es fundamental. Gómez percibe "cada vez más concienciación"; en consulta, la labor del veterinario es enfatizar qué síntomas "pueden ser detectables en casa". No obstante, el momento determinante es cuando aparece un caso en el entorno cercano. "Es ahí cuando realmente se conciencian", confiesa. A falta de conocimiento y detección, lo ideal es llevar al animal de compañía "mínimo cada tres meses" para realizar una desparasitación interna, externa y hacerles seguimiento. Los momentos clave serían tras volver de una zona endémica; tras el verano; y ante la aparición de síntomas sospechosos: "Pérdida de apetito, peso, lesiones dermatológicas, como alopecia periocular (alrededor de los ojos)..." son solo algunos de ellos.

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