Un futuro lleno de retos para la profesión veterinaria

La crisis socioeconómica provocada por el Covid-19 puso de manifiesto la importancia de la prevención sanitaria que los servicios veterinarios podían ejercer. De hecho, el Gobierno reconoció “esencial” el trabajo del colectivo veterinario durante la pandemia, por su acción directa sobre la salud animal, la salud pública y la seguridad alimentaria.

Estado: Esperando

20/05/2022

Está claro que, desde 2020, la pandemia del Covid-19 ha marcado un antes y un después en todos los ámbitos de nuestra sociedad. No solo porque ha cambiado nuestra forma de vivir, de trabajar, de relacionarnos con los demás y de cuidarnos, sino porque, desde el punto de vista veterinario, ...

Está claro que, desde 2020, la pandemia del Covid-19 ha marcado un antes y un después en todos los ámbitos de nuestra sociedad. No solo porque ha cambiado nuestra forma de vivir, de trabajar, de relacionarnos con los demás y de cuidarnos, sino porque, desde el punto de vista veterinario, con la crisis sanitaria vivida se volvió a demostrar los beneficios que comporta para las personas tener una mascota, ya sea para paliar el aislamiento social (sobre todo en aquellas personas que viven solas o son más vulnerables) e, incluso, la realización de actividades al aire libre que mejoran la salud física.

Así lo pone de manifiesto el Informe Sectorial 2022 de AMVAC (Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía), sobre la tenencia de animales de compañía y el sector veterinario, que también destaca cómo, en ese periodo, muchos hogares se decidieron a tener una mascota. Sobre todo, porque, a raíz del confinamiento, se dieron una serie de circunstancias que hicieron que se pasara más tiempo en casa gracias al teletrabajo, se produjeran diferentes cambios en los hábitos de consumo, un mayor ahorro, otra manera de disfrutar de las actividades lúdicas, etc. En este sentido, según el Annual Report 2021 de Fediac (European Pet Food Industry Federation), en el año 2020, en España el número de mascotas existentes era superior a los 21 millones de animales, con un 26% de los hogares españoles en los que había, al menos, un perro, y el mismo porcentaje con, al menos, un gato. Números muy similares a los de nuestros vecinos europeos, ya que en la Unión Europea hay 88 millones de hogares que tienen una mascota: un 25% de ellos tienen al menos un gato y un 24% al menos un perro. En términos locales, solo en la Comunidad de Madrid se ha pasado de tener un total de 110.801 nuevos registros en 2020 a 132.831 nuevos registros en 2021, lo que supone un aumento de 22.030 animales identificados de un año a otro, según datos del RIAC.

Unos buenos datos que contrastan con los revelados en el Estudio "Él nunca lo haría" de la Fundación Affinity sobre el abandono, la pérdida y la adopción de animales de compañía en España 2020, que reflejan que, ese año, 162.011 perros y 124.142 gatos llegaron a los centros de acogida. Y aunque la llegada a estos centros de un 11,5% de perros menos que en 2019 pudo deberse a un menor número de animales perdidos en 2020, quizá por la menor movilidad derivada de la pandemia, refleja cómo el abandono sigue siendo un gran problema de bienestar animal en nuestra sociedad. Por lo que resulta urgente reflexionar, según AMVAC, sobre la tenencia responsable y la importancia de conocer antes de adquirir un animal de compañía. Eso sí, el vínculo emocional entre animal y propietario ha favorecido que dotemos cada vez más de mejores cuidados a nuestras mascotas, lo cual se traduce en una constante evolución de los servicios médicos veterinarios. Aparte de que los actuales propietarios emplean más tiempo en estar con sus animales de compañía y destinan más recursos para cuidarlas, invirtiendo más en alimentación, juguetes, sanidad o higiene.

De ahí que el aumento en el número de mascotas, unido a un mayor compromiso de los propietarios con su bienestar, repercute, de manera directa, en los gastos que supone tener un animal de compañía. Una tenencia responsable que ha redundado en un mayor compromiso del propietario hacia la salud de su animal, por lo que se ha registrado un incremento del número de visitas al veterinario. En este sentido, el efecto terapéutico positivo que las mascotas ejercen sobre la salud mental de sus propietarios ha propiciado no solo que incremente el número de personas que cuentan con un animal de compañía en su familia, sino que crezca, asimismo, la actividad de los centros veterinarios, que han seguido aumentando de una manera constante.

Un aspecto al que también ha ayudado el hecho de que se haya dado un paso más en la tenencia responsable de mascotas, sobre todo, después de que se publicara en el BOE en diciembre de 2021, de la Ley 17/2021, de modificación del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil, sobre el régimen jurídico de los animales, de tal manera que los animales son considerados en España seres sintientes.

Cifras récord

La pandemia también puso de manifiesto algunos datos referentes al sector veterinario en sí, como los relacionados con la cadena de suministro de los medicamentos y la alimentación. Así, los datos ofrecidos por ANFAC sobre la industria de alimentos para animales apuntan a que, en nuestro país, el año de la crisis sociosanitaria se facturó un 5,6% más que en 2019, con más de 1.300 millones de euros. Por ello, la tendencia actual de un incremento en el número de mascotas en España hace pensar en ratios de crecimiento económico mantenidos y en la posibilidad de que continúen por esta senda de incremento constante. Pero, como señalan desde la Asociación, quedará por evaluar "el impacto económico sobre el sector de venta al por menor de animales si, finalmente, son aprobadas las medidas anunciadas en el futuro anteproyecto de Ley de bienestar animal". Desde AEDPAC se estima que este impacto pueda suponer una merma de los ingresos de hasta un 50%.

Por otro lado, la pandemia supuso un gran impacto en la cadena de suministro tanto de medicamentos como de principios activos, dando lugar a un encarecimiento de las materias primas, el transporte o la energía, entre otros. Una vez superada esta situación, la industria de la sanidad animal y nutrición goza de buena salud en nuestro país, tal y como reflejan los datos del Informe PetSellout de vetEvidence, que señalan que el sector de medicamentos para animales de compañía registró un crecimiento anual acumulado de un 11% en 2020. Mientras que los datos aportados por Veterindustria, en su Dossier Informativo 2022, afirman que la industria española de sanidad y nutrición animal creció a lo largo del año 2020 hasta alcanzar los 1.718 millones de euros de facturación global, con una cifra record de 625 millones de euros en facturación de exportaciones, alcanzando los 1.093 millones de euros en el mercado español, por especie, de los que perros y gatos suponen 327,79 millones de euros del total. Unas cifras que demuestran el reconocimiento internacional de los productos veterinarios y de nutrición animal españoles.

Asimismo, desde AMVAC también se quiere poner el acento en el hecho de que los veterinarios no puedan dispensar medicamentos y que su dispensa, dentro del acto clínico, aun estando permitida, tenga un gravamen del 21% de IVA, lo cual supone un agravio con respecto a su despacho en una farmacia. Por ello, se reivindica, como ya lo vienen haciendo desde hace años, la posibilidad de que los veterinarios puedan dispensar medicamentos en sus establecimientos, que estos fármacos no tengan que estar sometidos a un IVA del 21% y la venta libre de medicamentos no sujetos a prescripción. Junto a estas demandas, se plantea como reto principal de las clínicas veterinarias la necesidad de ser competitivos. Fundamentalmente porque, como apuntan desde la Asociación, nuestro país sigue teniendo un modelo mayoritario de clínicas veterinarias concebidas como si fueran microempresas, con un alto nivel de autoempleo, y cuya viabilidad como negocio depende de su capacidad de adaptación a los cambios y de la inversión realizada. De ahí que uno de los principales desafíos a los que se tiene que enfrentar este modelo de negocio sea la posibilidad de mantener unas altas tasas de competitividad, sin que ello suponga mermar las condiciones laborales de los empleados. En este sentido, los expertos subrayan la especialización como clínicos y la diferenciación de los servicios veterinarios como aspectos clave para poder ser competitivos. Sobre todo, actualmente, en un entorno social en el que los propietarios cada vez son más exigentes, por lo que la gestión a nivel profesional se hace cada vez más importante. En este punto, la atención al cliente y la comunicación (tanto offline como online) debe ser esencial para poner la clínica en valor, afirman desde AMVAC. Más aún si tenemos en cuenta que los propietarios de mascotas prefieren ser atendidos por veterinarios en quienes confían.

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