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Los gatos pueden padecer diferentes enfermedades cardíacas, que pueden producir una gran variedad de síntomas. A menudo, los gatos no muestran síntomas de padecer enfermedad cardíaca hasta que el problema es serio. Entonces los síntomas pueden aparecer de forma rápida y requerir tratamiento veterinario de urgencia. Por esto puede ser ...
Los gatos pueden padecer diferentes enfermedades cardíacas, que pueden producir una gran variedad de síntomas. A menudo, los gatos no muestran síntomas de padecer enfermedad cardíaca hasta que el problema es serio. Entonces los síntomas pueden aparecer de forma rápida y requerir tratamiento veterinario de urgencia. Por esto puede ser útil vigilar estos signos y reconocerlos como complicaciones serias.
Detección del fallo cardíaco congestivo
Los gatos con fallo cardíaco congestivo a menudo tienen difícil-tad para respirar(disnea). En esta situación, no es raro que se acumule líquido en la cavidad torácica (normalmente entre la pared del tórax y el pulmón), más que en los propios pulmones. Los receptores de tos están localizados en los pulmones, lo que significa que los gatos con enfermedad cardíaca raramente tosen. El fallo cardíaco congestivo no es la única causa de dificultad respiratoria en el gato, pero se tiene que investigar cualquier problema respiratorio. Si hay líquido acumulado alrededor de los pulmones, necesitará ser aspirado para que los pulmones se puedan expandir adecuadamente.
La detección temprana de la dificultad respiratoria puede ser útil en gatos con enfermedad cardíaca diagnosticada. Es útil contar el número de respiraciones que realizan en un minuto estando en reposo. Observe también la manera en que el gato respira, ya que el patrón respiratorio cambia si hay problemas respiratorios. Un cambio en la forma de respirar y un aumento de la frecuencia (aunque solo sea un poco), pueden ser los primeros indicios de que se ha empezado a acumular líquido en los pulmones o alrededor de ellos, y es posible que haya que cambiar la medicación del animal.
Tromboembolismo
Los gatos con enfermedad cardíaca pueden formar coágulos de sangre (trombos) dentro de su corazón. Cuando esto ocurre, pueden desprenderse fragmentos del coágulo y entrar en la circulación, donde pueden quedar alojados en las arterias. Esto ocurre típicamente en las arterias que riegan las extremidades posteriores, pero puede ocurrir también en las extremidades anteriores. Si esto ocurre, inicialmente es muy doloroso y los gatos pueden cojear y a menudo maullar quejándose. En este punto, la extremidad afectada (puede afectarse más de una) presentará las almohadillas frías y de color azulado. Esto también requiere tratamiento urgente para aliviar el dolor y controlar las consecuencias del restablecimiento de la circulación en la extremidad. También son útiles los fármacos que disminuyen la capacidad de coagulación de la sangre del gato, ya que pueden frenar la extensión ulterior del trombo y ayudar a que la circulación sanguínea retorne a la extremidad afectada.
Administración de fármacos
Es frecuente que al gato le sean prescritos varios fármacos y hay que encontrar la mejor forma de administrarlos. Una posibilidad es que el farmacéutico prepare cápsulas con varios fármacos en su interior para darle la medicación en una sola toma; otros gatos prefieren la medicación en forma líquida. Esto también puede ser útil en gatos de pequeño tamaño, ya que, de hecho, muchos de los fármacos cardíacos están hechos para humanos y partirlos en dosis para gatos puede ser un problema. Uno de los fármacos más utilizados para problemas cardíacos, la furosemida, puede encontrarse en forma líquida en algunos países (no en España); al estar preparado para niños, suele resultar más fácil de dosificar para gatos que los comprimidos.
Existen algunos fármacos de cardiología formulados para gatos que están diseñados para ser apetitosos, ¡aunque no todos los gatos opinan lo mismo! Por suerte, muchos de los medicamentos específicos para cardiología se presentan en varias formulaciones distintas y en muchos casos solo es cuestión de encontrar la que mejor se adapte al propietario y a su gato.
Si el gato tiene problemas para respirar, puede ser muy difícil la administración oral de la medicación, y existe un mayor riesgo de que inhale la medicación. En estos casos es recomendable que el gato sea hospitalizado para que pueda recibir oxigenoterapia y medicación inyectable.
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