Vigila los síntomas anómalos en perros y gatos: detrás de ellos podría estar el dolor

B. Braun ha organizado un taller impartido por la doctora en Veterinaria Marta Amat dirigido a tener en cuenta el dolor en el tratamiento, la monitorización y en ofrecer herramientas alternativas al uso de medicamentos.

El dolor en perros y gatos puede ser determinante para el trabajo clínico de un veterinario. Saber manejarlo y controlarlo puede permitir su recuperación temprana y a su vez reducir el uso de fármacos para combatirlo. Pero hace falta saber reconocerlo, detectarlo y monitorizarlo: de ayudar a seguir estos pasos se ...

El dolor en perros y gatos puede ser determinante para el trabajo clínico de un veterinario. Saber manejarlo y controlarlo puede permitir su recuperación temprana y a su vez reducir el uso de fármacos para combatirlo.

Pero hace falta saber reconocerlo, detectarlo y monitorizarlo: de ayudar a seguir estos pasos se ha ocupado la doctora Marta Amat, veterinaria diplomada por el European College of Animal Welfare and Behavioural Medicine (ECAWBM) en un taller organizado por B. Braun VetCare como parte del Aula Veterinaria de la feria Iberzoo+Propet 2022.

Generalmente, uno de los primeros síntomas que surgen a raíz del dolor que puede padecer un perro o un gato es el cambio de conducta. De hecho es "el signo principal", según ha señalado Amat. Este variará en dos sentidos: agravará una conducta errónea o bien hará aparecer otra anómala en la mascota. Dependerá, ha precisado, de si el dolor es "agudo o crónico".

"Esos cambios son más comunes cuando el dolor es más agudo: por ejemplo, el animal intenta esconderse, escapar, permanece inmóvil, cambia de postura con frecuencia, tiene expresión facial alterada, no interacciona como antes y a veces se muestra agitado o se lame muchísimo la zona afectada. En general, se generan conductas de evitación o escape".

Ha alertado también de la importancia de estar atentos a las variaciones en el dolor. No son igual para todas las mascotas, ya que la intensidad del dolor dependerá del número de los receptores de tiroides de cada raza, por ejemplo. Tan importante es tenerlo en cuenta de cara al diagnóstico o tratamiento que, si no se trata el dolor agudo, "ese trauma puede convertirse en crónico".

Ante un problema tan transversal, Amat ha detallado cómo el dolor crónico afecta al estado emocional del perro o el gato. Ha hablado de una "reacción bidireccional: el dolor predispone a tener problemas psicológicos y estos problemas psicológicos, a su vez, aumentan el dolor".

En la actualidad, hay multitud de parámetros que se pueden medir en hasta una decena de escalas. De entre todas, Amat se ha detenido en explicar la de Glasgow. Una técnica distinta que mide el dolor, entre otros factores, a través de la expresión facial. La doctora "recomienda" usar esta escala multidimensional. Además, ha advertido de que esta medición podría "no ser útil" en el caso de razas braquicéfalas.

Distractores, la alternativa a los fármacos

Amat ha destacado como tratamiento alternativo al uso de fármacos el papel de los distractores en el manejo del dolor y la disminución de este en las mascotas. Para demostrar su eficacia, se ha remitido a los resultados de hacer uso de estos juguetes: "cuando a un paciente con dolor se le distrae con algo, las áreas del cerebro que se activan a causa del dolor, se atenúan".

Es tal la importancia que les da la doctora porque "permiten reducir las dosis de analgesia" en perros y gatos. Además de disminuir los niveles de ansiedad que puedan venir derivados de este dolor. El estrés, otro componente clave en ese bienestar del animal, baja con el uso de distractores.

Pero hay más claves que se han ofrecido en el taller titulado `Manifestación del dolor en perros y gatos y, herramientas no farmacológicas para tratarlo´. Entre ellas, técnicas para reducir el estrés (por ejemplo, con los propios distractores o la acupuntura); hábitos a corregir por parte del profesional (reducir al mínimo el uso de termómetros o posponer la exploración dolorosa para el final).

También ha apuntado, en este sentido, a las medidas a tomar una vez la mascota ya se encuentra en el domicilio (como adaptar sus zonas a la situación convaleciente en la que se encuentra o, por ejemplo, los arneses en el caso de perros); dar especial importancia al control de peso; el uso de nutracéuticos o plantear un plan de rehabilitación física.

Por último, Amat ha pedido a sus colegas que terminen con el uso de jaulas de aluminio, "insensibles, frías", porque el contexto en el que se encuentren los animales de compañía también contribuye al aumento o la disminución del dolor. Para acabar, ha lanzado un mensaje a los profesionales: "en vuestro diagnóstico diferencial, tener claro problemas de dolor".

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