En el ámbito de la dermaoncología "se están usando cada vez más terapias coadyuvantes"

Según la especialista en dermatología veterinaria Sara Peña, los cambios más importantes en los últimos años son, por un lado, la oferta educativa y la remisión de casos como parte del proceso de atención médica generalista, además de la ampliación de la farmacopea dermatológica.

En esta última década se ha producido una mayor visibilidad y valoración de los profesionales de la dermatología veterinaria, gracias a las diplomaturas por parte del European College of Veterinary Dermatology (ECVD), así como las acreditaciones por parte de la Asociación de Veterinarios Especialistas en Pequeños Animales (AVEPA), "que han ...

En esta última década se ha producido una mayor visibilidad y valoración de los profesionales de la dermatología veterinaria, gracias a las diplomaturas por parte del European College of Veterinary Dermatology (ECVD), así como las acreditaciones por parte de la Asociación de Veterinarios Especialistas en Pequeños Animales (AVEPA), "que han permitido regular, dentro de un marco no universitario, la dermatología en el mundo de la medicina veterinaria". Así lo cree Sara Peña, dermatóloga veterinaria. Sobre este nuevo escenario, apunta también que hay que hacer hincapié en la posibilidad de derivar a los pacientes a las diferentes especialidades, ya que el veterinario `de cabecera´, "tiene la responsabilidad y la potestad de ofrecer a sus clientes/tutores la posibilidad de mejorar la calidad de los servicios ofrecidos dentro del marco de la consulta veterinaria".


Como ha pasado con la medicina humana, "el desarrollo esperado de las especialidades sería el de ser parte de una formación académica universitaria reglada, evitando así, entre otros problemas, el intrusismo y la falta de uniformidad en el currículo de postgrado de los profesionales", señala. Así pues, como casi todas las demás especialidades, la dermatología veterinaria "ha ido equiparándose con el resto de países europeos y países desarrollados, tanto en el ámbito de formación como de apertura al público general, ganando protagonismo el remitir al paciente a compañeros de referencia en la especialidad", reflexiona Peña. Como ha comentado, esto ha sido en gran parte gracias a la oferta educativa de postgrado que han desarrollado las grandes asociaciones europeas o nacionales,
siguiendo un modelo similar al universitario, con periodos de residencias y la evaluación mediante créditos, entre otras.

Avances diagnósticos y terapéuticos

En cuanto al diagnóstico, "se ha avanzado en el desarrollo de los test para alérgenos ambientales, las dietas para realizar el test de eliminación alimentaria (dieta de eliminación) con alimentos ultrahidrolizados así como mejora en las técnicas de laboratorio más sensibles para la detección de antígenos, entre otras". Otro de los cambios que señala la especialista es la aparición de algunos recursos terapéuticos, como el inhibidor de la Janus Kinasas y el anticuerpo monoclonal para el tratamiento del picor, "ya que nos ha permitido mejorar la calidad de vida del paciente con un riesgo mucho menor de efectos adversos, con respecto a las terapias de hace unos años atrás".

Asimismo, en el campo de la inmunoterapia, "se han aislado extractos de alérgenos más específicos para perros y así desarrollar vacunas más eficaces, como en el caso del ácaro del polvo Dermatophagoides farinae (Der f 15 y Der f 18)", explica. Actualmente, añade, también se están utilizando terapias basadas en la luz láser y la estimulación mediante fotones o agentes fotosensibilizadores para el tratamiento de lesiones de carácter crónico, inmunomediado o incluso infecciones (piodermas cutáneas). Y en el ámbito de la dermaoncología "se están usando cada vez más terapias coadyuvantes como la electroquimioterapia y crioterapia, siendo aún campos donde faltan estudios de campo y publicaciones al respecto". Además, la doctora manifiesta que, "desde hace unos años, hay una mayor preocupación por parte de los tutores con respecto a la salud en general de sus mascotas". Asimismo, "muchos son consumidores de programas en televisión en los que se emiten series sobre veterinarios, lo cual también ayuda a la visibilidad de nuestra profesión y a darnos valor social y profesional".

Un año no tan malo


En contrapunto, con la crisis del Covid-19, "el manejo de los pacientes se ha visto un poco mermado con respecto al uso de terapias de mayor costo, sobre todo pacientes de mayor tamaño, por lo que en casos de pacientes que presentan dermatitis alérgicas, se ha observado falta de solvencia económica para asumir dichos costos", revela la especialista. Esto se ha traducido en exacerbación de los signos clínicos en aquellos animales no tratados de manera sistémica o volver al uso crónico de glucocorticoides, "con los efectos secundarios que éstos implican". Ahora bien, en general, "2021 no ha sido un mal año para la especialidad, ya que se han retomado muchos congresos, formaciones y parece que estamos volviendo a la normalidad poco a poco".

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