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¿Cómo ha evolucionado el papel del veterinario en los últimos años? ¿Cómo ha afectado la crisis a la profesión? ¿Cuáles son los retos de futuro? En A pie de calle nos acercamos a los profesionales del sector para responder éstas y otras preguntas.

Nos recibe a pie de su negocio familiar, Centre Clínic Veterinari de Lleida, con una gran sonrisa y dispuesto a desvelarnos su larga trayectoria. Se inició como veterinario en el mundo del caballo, miembro fundador del grupo de endoscopia de AVEPA y actual presidente de AGESVET, Luis Arrieta es una persona muy comprometida con su profesión. "Dedico mi tiempo a la gestión de nuestro hospital y a la cirugía en todos sus campos, con especial interés en la cirugía de mínima invasión, en la traumatología y la ortopedia en general".

Su implicación con la comunidad científica es decidida. Prueba de ello es que participa en todas las actividades de divulgación tecnológica y ampliación del conocimiento. Mientras conversamos nos descubre los últimos avances del sector. "Hemos evolucionado mucho en cuestiones como la cirugía asistida por endoscopia, laparoscopias, traumatología, ortopedia y oftalmología. También hemos incorporado técnicas menos agresivas, como por ejemplo, la cirugía sin sangrado utilizando mejores materiales (el titanio ya es de uso habitual). Sin olvidar el salto que supone el uso de células madre y su aplicación a la cirugía y a la medicina en general".

Sí, todo esto es esencial, pero también lo es para Luis que los profesionales colaboren cada día más y de forma unida. "Debemos dotar de mayor valor a nuestra labor formando a nuevos veterinarios, y colaborando con otros profesionales en las distintas especialidades", afirma, y continúa: "Tenemos una profesión excesivamente atomizada e individualista con poca o muy poca cohesión como colectivo. Aproximadamente siete mil consultorios, clínicas y hospitales veterinarios es un numero demasiado alto que produce exceso de oferta y un mercado maduro".

Todo ello genera un excedente que es percibido por la sociedad de forma negativa. "La sociedad considera que somos un servicio caro y, sin embargo, muchos veterinarios invierten gran esfuerzo y tiempo en su formación, en poner la mejor tecnología a disposición del cliente, en dedicar horas fuera del horario atención, etc. Mucho trabajo que termina pasándonos factura. No en vano, somos una de las profesiones con más alto índice de suicidios debido a la ansiedad y la presión".

Un presente con sombras el que describe este veterano profesional, pero también con muchas luces. "El futuro llega lleno de oportunidades, pero antes debemos diseñar un entorno empresarial más definido y un mayor reconocimiento profesional, empezando por la Administración, que debe entender que somos una profesión sanitaria altamente especializada en la salud de las personas trabajando para otras especies no humanas".

Otra cuestión que queda pendiente es, según Luis, fidelizar al cliente a largo plazo. "Supone el reto más importante para nuestro sector. Todos como clientes somos altamente infieles, y el mercado constantemente nos ofrece más opciones para la infidelidad. Sin embargo, debemos tener presente que un cliente es fiel cuando satisfacemos eficazmente sus necesidades, superamos constantemente sus expectativas y conseguimos que su visita a nuestros centro se convierta en un experiencia agradable". Ahí tenemos la receta pero ¿es fácil conseguirlo?: "Es una tarea compleja porque implica que cambiemos de mentalidad, ya no vale sólo con ser un buen veterinario o tener las mejores instalaciones, hay que conquistar al cliente y saber mantener a lo largo del tiempo ese enamoramiento que se traduce en fidelidad".


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