El lince ibérico sorprende: remoja a sus presas para alimentar e hidratar a sus crías

Un estudio en Montes de Toledo documenta por primera vez este comportamiento inédito en felinos, que podría transmitirse socialmente.

Estado: Esperando

02/04/2026

El lince ibérico (Lynx pardinus) es un símbolo mundial de la conservación. Tras estar al borde de la extinción total en la década de 1980, los intensos esfuerzos de cría en cautividad y reintroducción han permitido que su población experimente una recuperación notable, superando hoy los 1.200 ejemplares en estado ...

El lince ibérico (Lynx pardinus) es un símbolo mundial de la conservación. Tras estar al borde de la extinción total en la década de 1980, los intensos esfuerzos de cría en cautividad y reintroducción han permitido que su población experimente una recuperación notable, superando hoy los 1.200 ejemplares en estado silvestre. Una de las poblaciones nuevas más prósperas se encuentra en la región de los Montes de Toledo, en el centro de España. Es precisamente allí, en la finca «El Castañar», donde un equipo de investigadores ha descubierto un comportamiento que desafía las suposiciones convencionales sobre cómo los felinos manejan sus capturas.

Tradicionalmente, la ciencia ha asumido que los carnívoros terrestres consumen sus presas rápidamente tras la caza, las manipulan para desgarrarlas o las esconden para protegerlas. Nunca se había reportado que un felino salvaje alterara deliberadamente la textura de su comida usando agua. Sin embargo, el estudio liderado por científicos del Grupo de Investigación en Ecología y Gestión de Fauna Silvestre del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM) ha documentado por primera vez cómo diversas hembras de lince transportan a sus conejos hasta puntos de agua para sumergirlos de forma intencionada.

Este descubrimiento fue posible gracias a un exhaustivo seguimiento con cámaras de fototrampeo realizado entre 2014 y 2025. El primer evento sorprendente se registró el 9 de agosto de 2020, cuando una hembra bautizada como Naia fue captada llevando un conejo recién cazado a un bebedero. Desde entonces, los científicos han contabilizado ocho eventos similares protagonizados por cinco hembras diferentes en cinco pilones de agua distintos.

En las grabaciones más nítidas, se observa a las linces sumergiendo al conejo en el agua durante al menos 60 segundos sin soltarlo, para luego retirarse con la presa visiblemente empapada. Lo más intrigante es que este fenómeno es estrictamente local: no se ha observado en ninguna otra población de linces de la península ni en los centros de cría en cautividad, donde los animales son vigilados constantemente. Además, los investigadores comprobaron que este comportamiento no parece estar provocado directamente por picos de calor extremo, lo que sugiere que hay un motivo más profundo detrás de este hábito.

Para entender la función de este comportamiento, los investigadores realizaron experimentos controlados con cadáveres de conejo para observar los efectos del remojo. Los resultados mostraron que la inmersión no solo acelera el enfriamiento post-mortem de la presa, sino que el pelaje del animal actúa como una eficaz esponja. Bajo la sombra, un conejo empapado puede retener una cantidad de agua equivalente al 5% de su peso corporal, y mantener una parte importante de esa humedad incluso 40 minutos después de haber sido sumergido.

Aunque los resultados son exploratorios, esta evidencia permite plantear una hipótesis fascinante: las hembras de lince podrían estar utilizando a sus presas para transportar agua hacia sus cachorros. Dado que todos los casos ocurrieron entre junio y agosto, en plena época de sequía y calor, este comportamiento podría facilitar la hidratación de las crías durante el destete, el momento crítico en que pasan de la leche materna al alimento sólido. Al remojar el conejo, la madre proporciona a sus hijos no solo carne, sino un recurso hídrico vital en un entorno árido.

El estudio también ofrece una perspectiva nueva sobre la vida social de estos animales. Aunque se suele clasificar al lince como un carnívoro solitario, los datos demuestran que poseen un grado de sociabilidad que permite la transmisión de conocimientos. El comportamiento de remojo parece seguir un patrón de parentesco y vecindad: las hembras que lo practican suelen ser parientes o comparten fronteras territoriales.

Esto sugiere que podríamos estar ante un caso de «cultura animal» o innovación conductual mediada socialmente. Es probable que una hembra pionera descubriera los beneficios de remojar la presa y que otras, especialmente sus hijas, aprendieran la técnica por observación. Este tipo de plasticidad conductual es rara de documentar en felinos salvajes y resalta su sofisticación cognitiva.

Este descubrimiento subraya que, incluso en especies tan estudiadas y monitorizadas como el lince ibérico, la historia natural sigue siendo una herramienta vital para descubrir facetas desconocidas de la vida animal. La capacidad de los linces para innovar y transmitir nuevas conductas es una señal de resiliencia, especialmente valiosa en el contexto actual de cambio climático y calentamiento global, donde la adaptación rápida a entornos cambiantes es clave para la supervivencia.

"Este comportamiento es extremadamente raro en carnívoros terrestres salvajes y nunca se había documentado en félidos", explica José Jiménez, investigador del IREC y autor principal del estudio. "Lo más sorprendente es que, según nuestras observaciones, parece transmitirse entre individuos emparentados o de territorios colindantes, lo que sugiere una posible transmisión social o incluso cultural". Y en cualquier caso —añade— "pone de manifiesto una notable plasticidad en la conducta del lince, lo que podría tener implicaciones evolutivas relevantes en un entorno cambiante".

Los resultados de este trabajo de investigación ponen de manifiesto que la conservación no debe limitarse a contar ejemplares, sino que debe integrar la ecología del comportamiento para identificar estas adaptaciones únicas. Entender estas «tradiciones» locales no solo enriquece nuestro conocimiento científico, sino que nos ayuda a admirar aún más el ingenio de una especie que, tras estar al borde del abismo, sigue encontrando formas sorprendentes de prosperar en el monte mediterráneo. "Incluso en especies tan emblemáticas y estudiadas como el lince ibérico, en la naturaleza seguimos encontrando comportamientos inesperados que desafían nuestras ideas sobre la evolución y la adaptación", concluye Jiménez.

Puedes consultar la publicación científica de este trabajo de investigación en:

Jiménez, J., Finat, R., Fernández-Tizón, M., Pieró, P., Hernández-Hernández, J., Margalida, A., Virgós, E. 2026. Prey-soaking behavior in Iberian lynx. Ecology 107: e70364.

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