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La segunda edición de los "Jueves de Veterinaria", organizada por el Colegio de la Profesión Veterinaria de Santa Cruz de Tenerife, reunió a profesionales del sector en torno a un tema que genera gran inquietud tanto en veterinarios como en las familias: los eventos neurológicos en animales de compañía. En esta ocasión, el encuentro contó ...
La segunda edición de los "Jueves de Veterinaria", organizada por el Colegio de la Profesión Veterinaria de Santa Cruz de Tenerife, reunió a profesionales del sector en torno a un tema que genera gran inquietud tanto en veterinarios como en las familias: los eventos neurológicos en animales de compañía.
En esta ocasión, el encuentro contó con la participación de Carles Morales Moliner, veterinario de reconocido prestigio, neurólogo clínico y neurocirujano especializado en pequeños animales, con acreditación en neurología por AVEPA. Su ponencia, titulada "Epilepsia: convulsiones y otros eventos paroxísticos", dio paso posteriormente a un coloquio en el que los asistentes intercambiaron experiencias y dudas clínicas.
Identificar el problema más allá de la crisis
Durante su intervención, Morales explicó que los eventos paroxísticos —convulsiones o ciertos movimientos involuntarios— pueden tener su origen tanto en el sistema nervioso como en otros sistemas del organismo. Aunque en medicina humana estos cuadros están bien descritos, en perros aún existe un menor desarrollo en su identificación y comprensión.
El especialista insistió en una idea clave: "El problema no es la crisis en sí, sino la causa que la provoca". Mientras que algunos episodios pueden deberse a predisposiciones genéticas o familiares sin consecuencias graves, otros pueden ser la manifestación de enfermedades de base más serias, como tumores intracraneales, que condicionan un pronóstico menos favorable.
El papel fundamental de la familia
Uno de los aspectos más destacados de la charla fue la importancia del papel de las familias. Ante un episodio fuera de lo normal, la primera recomendación es mantener la calma. La mayoría de estos eventos son breves, duran segundos o pocos minutos, y no suelen poner en peligro la vida del animal.
Morales subrayó que, dado que estos episodios suelen producirse en casa y rara vez en la clínica, resulta de gran ayuda que los cuidadores observen con atención lo que ocurre y, si es posible, graben el episodio. Aunque reconoce que no es sencillo hacerlo en un momento de tensión emocional, estos vídeos aportan información muy valiosa al veterinario para orientar el diagnóstico.
Solo en el caso de que el episodio sea prolongado o no cese —como ocurre en algunas crisis epilépticas graves— se recomienda acudir de inmediato a la clínica, incluso mientras el evento está en curso.
¿Siempre se repiten estos episodios?
No necesariamente. Existen cuadros como las discinesias paroxísticas, movimientos involuntarios que pueden desencadenarse por excitación, por ejemplo cuando el animal se muestra especialmente contento. En estos casos, no siempre se identifica una enfermedad subyacente que requiera tratamiento.
La necesidad de intervenir y la gravedad del cuadro dependen del tipo de evento y de su causa. Algunos animales requerirán tratamiento de por vida, mientras que otros podrán llevar una vida completamente normal sin medicación.
Predisposición racial y tratamientos
El ponente confirmó que existen razas con mayor predisposición a sufrir determinados tipos de crisis, ya sean epilépticas o movimientos involuntarios, e incluso en algunos casos se conocen los genes implicados en estos paroxismos.
En cuanto a los tratamientos, Morales explicó que existen diversos fármacos eficaces, pero también destacó un enfoque cada vez más relevante en los últimos años: la intervención sobre el eje intestino-cerebro. En determinados pacientes, cambios dietéticos y la modificación de la microbiota pueden resultar beneficiosos, llegando incluso a reducir la necesidad de medicación.
Un problema común a muchas especies
Aunque la charla se centró principalmente en perros y gatos, el neurólogo recordó que los problemas neurológicos no son exclusivos de esta especie. Conejos, ratas, loros, reptiles e incluso primates pueden presentar alteraciones del sistema nervioso. En definitiva, cualquier animal que posea un sistema nervioso similar es susceptible de desarrollar este tipo de patologías.
Un mensaje tranquilizador
Como conclusión, Morales quiso transmitir un mensaje de tranquilidad: aunque estos episodios resultan muy impactantes y preocupantes para las familias, la mayoría no tienen un desenlace fatal ni un pronóstico desfavorable. La clave está en identificar correctamente la causa, establecer un plan diagnóstico adecuado y aplicar el tratamiento más seguro y eficaz para cada paciente.