La procesionaria del pino se adelanta y enciende las alarmas por su riesgo para niños y perros

Sus diminutos pelos urticantes pueden causar alergias, lesiones oculares y problemas dermatológicos, incluso sin tocar al insecto, advierten desde ANECPLA.

Estado: Esperando

11/02/2026

La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) ha vuelto a adelantar su aparición y ya se ha detectado su presencia en provincias como Murcia y Castellón, una situación que, según los expertos, no tardará en repetirse en otros puntos del territorio nacional. Esta plaga supone un serio riesgo para la salud ...

La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) ha vuelto a adelantar su aparición y ya se ha detectado su presencia en provincias como Murcia y Castellón, una situación que, según los expertos, no tardará en repetirse en otros puntos del territorio nacional. Esta plaga supone un serio riesgo para la salud de las personas —especialmente los niños— y puede resultar incluso mortal para los perros.

Desde la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) alertan de que el simple contacto con los pelos urticantes de la oruga puede provocar fuertes reacciones alérgicas, lesiones oculares y problemas dermatológicos, sin necesidad siquiera de tocar directamente al insecto. Estos pelos tienen el nombre científico de "tricomas" y se calcula que cada individuo posee alrededor de 500.000, listos para ejercer de dardos envenenados en el momento en sientan que se encuentran en peligro.

"El peligro real de la procesionaria es que muchas veces pasa desapercibida hasta que ya se ha producido el contacto", explica Manuel García Howlett, director general de ANECPLA. "Sus pelos urticantes actúan como auténticos dardos microscópicos que pueden provocar desde urticarias hasta reacciones graves, y en el caso de los perros, las consecuencias pueden ser dramáticas si llegan a olisquearla o ingerirla".

Los niños y las mascotas son los colectivos más vulnerables, ya que suelen jugar o pasear en parques, jardines y zonas arboladas donde la procesionaria desciende de los pinos formando las conocidas `procesiones'. En los perros, el contacto puede causar inflamación severa del hocico, vómitos, necrosis de la lengua o la garganta e incluso un shock anafilácti

Ante esta situación, ANECPLA recomienda no manipular nunca las orugas ni los bolsones, mantener a los perros atados en zonas afectadas y acudir de inmediato a un veterinario o centro médico ante cualquier síntoma tras un posible contacto. Asimismo, la Asociación insiste en que la gestión de esta plaga debe realizarse exclusivamente por empresas profesionales de Sanidad Ambiental, que aplican criterios de gestión integrada y métodos seguros y eficaces.

"Es fundamental actuar con prevención y anticipación", concluye García Howlett. "La procesionaria no es solo un problema ambiental, es una cuestión de salud pública, y la mejor herramienta para combatirla es la información, la prudencia y la intervención profesional".