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Un tanatopractor de la empresa funeraria PFB Serveis Funeraris se pregunto cómo podría despedirse su mascota si él faltara primero. A partir de esa reflexión, "entendimos que era una necesidad humana, lógica y profundamente cargada de sentido", manifiesta Joan Oller, director financiero y de administración de la compañía catalana. De ahí surgió la ...
Un tanatopractor de la empresa funeraria PFB Serveis Funeraris se pregunto cómo podría despedirse su mascota si él faltara primero. A partir de esa reflexión, "entendimos que era una necesidad humana, lógica y profundamente cargada de sentido", manifiesta Joan Oller, director financiero y de administración de la compañía catalana. De ahí surgió la idea de desarrollar de manera formal una iniciativa pionera que permite que los animales de compañía puedan despedirse de sus personas queridas desde el tanatorio.
La empresa funeraria, con sede en el Tanatorio de Badalona, ya ha empezado a ofrecer este acompañamiento específico en los diversos tanatorios que gestiona, "garantizando que todas las familias pudieran tener acceso a este acompañamiento cuando lo desearan", indica Oller. Tras los buenos resultados de la prueba piloto, actualmente ya está disponible en todos los tanatorios de PBF, ubicados en los municipios de Badalona, Montgat, Sant Feliu de Llobregat, Premià de Mar, Teià, Alella y Sant Adrià de Besòs. "Queremos que cualquier familia que lo desee pueda acceder a este acompañamiento, independientemente del tanatorio al que acuda", incide. "En PFB somos muy conscientes del vínculo emocional que une a las personas con sus animales de compañía. Cada vez más familias consideran a sus mascotas como un miembro más del núcleo familiar y, por tanto, es normal que muchas familias quieran que participen de forma activa en la despedida de su ser querido", asegura el directivo.
Cómo se realiza la despedida
El proceso de acompañamiento se lleva a cabo siguiendo una serie de protocolos para garantizar el bienestar de los animales y las familias. En concreto, "cuando una familia solicita este servicio, acordamos con ella un momento tranquilo dentro del periodo de velatorio para evitar interferencias con otras familias y garantizar la comodidad de todos". En ese intervalo reservado, la mascota accede a la sala acompañada tanto por la familia como por un profesional del tanatorio.
"La despedida es breve -entre cinco y diez minutos- y se realiza siempre bajo supervisión", señala el experto. En este sentido, el personal ha recibido amplia formación específica impartida por veterinarios profesionales facilitados por la certificadora especializada en entornos petfriendly ITVET, "que nos ha ayudado a establecer protocolos de acceso y convivencia seguros y respetuosos". "El objetivo es doble: preservar el bienestar del animal y, al mismo tiem- po, respetar las sensibilidades de todas las personas presentes en el tanatorio, sobre todo de aquellas familias que se están despidiendo de sus familiares y quieren preservar su espacio e intimidad sin interactuar con ninguna mascota", prosigue explicando Oller.
Igualmente, en caso de que un tanatorio desee implementar este servicio, "el primer paso es desarrollar un protocolo específico de acceso que permita llevar a cabo este servicio de forma correcta y respetuosa, garantizando tanto la seguridad y el bienestar del animal como el de todas las familias que acogemos en nuestros tanatorios". En esta línea, sostiene Oller, "es fundamental contar con el asesoramiento profesional de entidades especializadas, como en nuestro caso la certificadora ITVET, que nos ha ayudado a validar el circuito, el uso de los espacios y las medidas preventivas". "También es esencial establecer franjas horarias reservadas para evitar interacciones no deseadas y formar al personal en la gestión de animales en situaciones emocionales intensas. La clave es equilibrar sensibilidad, seguridad y bienestar", detalla.
Aunque el servicio se ofrece formalmente desde este otoño pasado, Oller explica que ya habían atendido solicitudes puntuales anteriormente. En cuanto a la acogida del servicio, apunta, "está siendo muy positiva. Desde que lo hemos dado a conocer, más familias se interesan por esta posibilidad, y ya hemos realizado una veintena de servicios, lo que confirma que estamos respondiendo a una necesidad real. Estamos observando un incremento progresivo en las peticiones, especialmente cuando el difunto tenía un vínculo muy estrecho con su mascota".
El duelo animal existe
En cuanto a la reacción de los animales, el portavoz de PFB Serveis Funeraris cuenta que cada despedida es distinta, igual que ocurre con las personas. "Algunos se limitan a olfatear suavemente al difunto; otros se acercan repetidas veces, se muestran inquietos o incluso lloran. También hay casos en los que la mascota permanece en silencio, pero muy próxima a la familia, buscando su confort". En todos los casos, no obstante, "percibimos un momento en que el animal parece comprender la pérdida y ajustar su conducta". "Este breve ritual puede ayudarles a procesar la situación y, a su vez, aporta tranquilidad a la familia, que siente que su animal ha podido participar del último adiós", añade Oller.
Y es que la pérdida de un animal de compañía es muy dolorosa, pero al revés ocurre lo mismo. "Existe evidencia científica que indica que muchos animales pueden experimentar procesos similares al duelo tras la muerte de un ser querido, ya sea humano o animal", afirma el experto. Cambios en el comportamiento -apatía, búsqueda, disminución del apetito, alteración del sueño o mayor necesidad de afecto- son reacciones habituales. Por ese motivo, "permitirles despedirse puede ayudar a reducir ese desconcierto y facilitar su adaptación emocional". Desde PFB lo observan en el propio comportamiento de los animales durante estas visitas: "Suelen mostrar una pauta de reconocimiento y, tras ella, una cierta calma".
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