Una nueva investigación de RVC proporciona pautas para reducir el riesgo de complicaciones de la sonda de alimentación potencialmente mortales en perros y gatos

La alimentación mediante sonda está ampliamente extendida tanto en medicina humana como veterinaria para apoyar a pacientes enfermos y reducir la mortalidad.

Estado: Esperando

09/02/2026

Tras una nueva investigación, el Royal Veterinary College (RVC) ha introducido unas guías para ayudar a los veterininarios a comprobar de forma segura la correcta colocación de sondas de alimentación en perros y gatos. Las sondas de alimentación se utilizan habitualmente en medicina veterinaria, pero una colocación incorrecta puede tener ...

Tras una nueva investigación, el Royal Veterinary College (RVC) ha introducido unas guías para ayudar a los veterininarios a comprobar de forma segura la correcta colocación de sondas de alimentación en perros y gatos. Las sondas de alimentación se utilizan habitualmente en medicina veterinaria, pero una colocación incorrecta puede tener consecuencias graves y potencialmente mortales. Aunque las radiografías se emplean de forma rutinaria para verificar la posición de la sonda, es la primera vez que se desarrollan guías estandarizadas para apoyar a los veterinarios en la toma de decisiones informadas y precisas.

La alimentación mediante sonda está ampliamente extendida tanto en medicina humana como veterinaria para apoyar a pacientes enfermos y reducir la mortalidad. En perros y gatos se utilizan con frecuencia las sondas nasoesofágicas (introducidas por la nariz hasta el esófago) y las nasogástricas (introducidas por la nariz hasta el estómago). Sin embargo, hasta ahora no existían guías publicadas con criterios radiográficos precisos para determinar la correcta colocación de estas sondas, lo que hacía que su interpretación fuera incierta y pudiera dar lugar a complicaciones como neumonía por aspiración (infección pulmonar) o neumotórax (colapso pulmonar). Para cubrir esta carencia, el estudio tuvo como objetivo desarrollar un enfoque práctico que ayudara tanto a veterinarios clínicos de primera opinión como a especialistas a evaluar la colocación de las sondas con mayor precisión y confianza.

El estudio, liderado por Andrea Vila Cabaleiro, residente en Diagnóstico por Imagen de Pequeños Animales en el RVC, recopiló 256 radiografías laterales de cuello y tórax de perros y gatos portadores de sondas nasoesofágicas o nasogástricas. Las imágenes procedían de diez instituciones privadas y académicas, incluido el Queen Mother Hospital for Animals del RVC. Posteriormente, radiólogos veterinarios expertos verificaron si las sondas estaban correctamente situadas en el esófago o, de forma incorrecta, en la tráquea.

A partir de este trabajo se desarrollaron unas guías radiográficas para determinar la correcta colocación de las sondas de alimentación. Estas guías se basan en un sistema sencillo de tres puntos:

  • ¿La sonda discurre dorsal a la lámina del cartílago cricoides (laringe)?

  • ¿Se observa al menos parte del trayecto de la sonda fuera de la tráquea (es decir, no existe una superposición completa con la tráquea)?

  • ¿La sonda pasa dorsal a la pared dorsal de la carina?

Para validar la utilidad de estas nuevas guías, seis veterinarios con distintos niveles de experiencia clínica revisaron las mismas radiografías en dos ocasiones: primero utilizando su criterio previo, sin conocer las guías, y de nuevo al menos siete días después, tras haber sido introducidos a los nuevos criterios radiográficos. Posteriormente, se compararon ambos conjuntos de resultados para evaluar si las guías mejoraban la precisión y la confianza en la interpretación de la colocación de las sondas.

Los resultados mostraron una mejora notable en la precisión diagnóstica tras la introducción de las guías, con un aumento en la identificación correcta de la colocación de la sonda del 82 % al 96 %. Además, se observó una reducción drástica de la incertidumbre diagnóstica, que pasó del 14 % de evaluaciones en las que el evaluador no podía decidir la posición de la sonda a solo un 2 %. Estos datos indican que los clínicos no solo fueron más precisos, sino también más seguros en sus decisiones. Cabe destacar que estas mejoras se observaron en veterinarios con distintos niveles de experiencia, desde residentes hasta profesionales con amplia trayectoria.

Asimismo, los investigadores comprobaron que el grado de concordancia entre los clínicos mejoró de moderado a casi perfecto una vez se aplicaron las guías, lo que demuestra que estas contribuyen a estandarizar la interpretación de las radiografías. De forma relevante, las guías fueron eficaces tanto en perros como en gatos, en un amplio rango de tamaños de pacientes y en distintos contextos clínicos, lo que pone de manifiesto su aplicabilidad generalizada en la práctica veterinaria diaria.

En conjunto, estos hallazgos demuestran que un enfoque estructurado y basado en la evidencia, sustentado en estas nuevas guías radiográficas, puede mejorar de forma significativa la seguridad y fiabilidad de la colocación de sondas de alimentación en perros y gatos. Al centrarse en características radiográficas fácilmente identificables, las guías ofrecen un método rápido y práctico que no requiere equipamiento adicional ni tecnología especializada, lo que las hace especialmente adecuadas tanto para la práctica general como para entornos de urgencias y cuidados intensivos, donde la rapidez en la toma de decisiones es crucial.

Para facilitar la adopción de estas guías radiográficas, se ha creado una infografía de uso sencillo que guía a los veterinarios a través de los tres pasos. A medida que estas guías se implementen de forma más amplia, futuras evaluaciones permitirán determinar su impacto a largo plazo en los resultados clínicos, con el objetivo final de promover una atención más segura y consistente para perros y gatos hospitalizados en distintos ámbitos de la medicina veterinaria.

Andrea Vila Cabaleiro, residente en Diagnóstico por Imagen de Pequeños Animales en el RVC y autora principal del estudio, señaló:

«Estoy enormemente ilusionada con la publicación de este trabajo, que ayuda a los veterinarios a prevenir consecuencias potencialmente mortales asociadas a la colocación incorrecta de sondas de alimentación. Me siento orgullosa de compartir estas guías, que favorecen una toma de decisiones más segura y confiada en la práctica diaria».

Por su parte, Francisco Llabrés-Díaz, profesor titular de Diagnóstico por Imagen Veterinario en el RVC y supervisor de Cabaleiro, afirmó:

«Esta colaboración multicéntrica entre el RVC y otros equipos clínicos ha desarrollado y demostrado con éxito la ventaja de utilizar un nuevo conjunto de guías sencillas y prácticas para confirmar la correcta posición de las sondas de alimentación. Las complicaciones mortales derivadas de una colocación incorrecta en pacientes que ya suelen estar gravemente enfermos pueden ser catastróficas. Estas guías podrían tener un impacto muy significativo y positivo en la práctica clínica durante muchos años. Todo el equipo de diagnóstico por imagen del RVC está encantado con el resultado».

Finalmente, Dan O'Neill, profesor de Epidemiología de Animales de Compañía en el RVC y coautor del artículo, añadió:

«Este trabajo demuestra el poder de contar con buenos datos y un diseño de estudio sólido para crear herramientas útiles que mejoren una atención veterinaria contextualizada. Estas nuevas guías radiográficas salvarán vidas, y eso es exactamente lo que debe hacer una buena investigación».