
Estado: Esperando
Javier García combina la experiencia clínica con un profundo conocimiento en gestión empresarial. Actualmente, dirige las clínicas de Noja y Galizano, en Cantabria, desde donde defiende con claridad la necesidad de mejorar las condiciones laborales del sector. "Nuestra principal demanda es mejorar las condiciones laborales, lo que comporta no sólo los salarios, sino también la conciliación con la ...
Javier García combina la experiencia clínica con un profundo conocimiento en gestión empresarial. Actualmente, dirige las clínicas de Noja y Galizano, en Cantabria, desde donde defiende con claridad la necesidad de mejorar las condiciones laborales del sector. "Nuestra principal demanda es mejorar las condiciones laborales, lo que comporta no sólo los salarios, sino también la conciliación con la vida personal", subraya. A su juicio, normalizar jornadas de 12 horas no es asumible. "Creo que el 99 % de los veterinarios no tiene desconexión digital. Es triste ver cómo se van quedando atrás compañeros de la clínica por toda la presión a la que estamos sometidos".
Con un marcado enfoque humanista, Javier García señala otro desafío creciente: la pérdida de personalización en la atención. "Otra cuestión que nos preocupa es la despersonalización de la atención, por varios motivos: el cansancio laboral, la entrada de capitales y fondos de inversión, y la especialización tan agresiva que copiamos de la medicina humana". Y sintetiza su postura en una idea central que considera irrenunciable: "La especialización es muy necesaria, pero nunca debemos olvidar al veterinario generalista que todos llevamos dentro". Tampoco duda al señalar la responsabilidad institucional: "No hay que olvidar la dejadez de las instituciones con respecto a nuestra área". Como responsable de medicina interna y felina, Javier García destaca que su labor diaria no depende únicamente de la tecnología disponible. Aunque sus centros cuentan con ecógrafos, rayos X y laboratorios avanzados, insiste en que "lo más importante no es tanto el aparataje, sino la formación continua que es de vital importancia y la comunicación con los tutores". Asegura, además, que el trabajo solo funciona gracias al equipo: "Todo esto sería imposible si no fuera por mis compañeros, somos una piña".
Para Javier García, el concepto One Health es inherente a la práctica veterinaria moderna. "No cabe en una anamnesis de hoy en día que no se pregunte por el ambiente que rodea al animal o por las personas que lo rodean". A su juicio, visibilizar la aportación veterinaria en salud pública es imprescindible: "La vigilancia de zoonosis, el control de vectores desde gran escala a la escala doméstica o el uso responsable de antibióticos, y exigir que la profesión ocupe un lugar claro en las mesas de salud pública". En Cantabria, asegura, se está avanzando: "Justo ahora acabamos de reflotar la ACANVEPA". El impacto del Real Decreto 666/2023 se percibe con fuerza en su actividad diaria. "El llegar a una urgencia y tener que utilizar algo que no sería tu primera opción implica trabajar con una presión que no se merecen nuestros pacientes, sus dueños ni nosotros mismos", lamenta. El problema se agrava cuando la normativa impide ceder medicamentos disponibles en la clínica. "Es frustrante tener que mandar a unos dueños a `peregrinar' de farmacia en farmacia para ver si disponen de un medicamento que tú tienes, pero no se lo puedes dar. Para los que vivimos en poblaciones pequeñas y para personas mayores es algo intolerable". Y añade: "La racionalización de antibióticos ya la llevamos practicando los veterinarios durante mucho tiempo".
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