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La articulación temporomandibular (ATM) del perro ha pasado de ser una gran olvidada a ocupar un lugar central cuando hablamos de dolor orofacial, disfunción mandibular y cuadros tan frecuentes como la osteoartrosis o los procesos proliferativos periarticulares. El problema no es nuevo: lo que ha faltado durante años es una ...
La articulación temporomandibular (ATM) del perro ha pasado de ser una gran olvidada a ocupar un lugar central cuando hablamos de dolor orofacial, disfunción mandibular y cuadros tan frecuentes como la osteoartrosis o los procesos proliferativos periarticulares. El problema no es nuevo: lo que ha faltado durante años es una vía diagnóstica y terapéutica que permita "entrar" en la articulación con precisión, ver qué ocurre realmente dentro y, si hace falta, tomar muestras sin convertir el procedimiento en una cirugía mayor.
En un artículo de métodos publicado en Frontiers in Veterinary Science , un equipo de la Universidad de California, Davis, describe una aproximación clínica a la ATM mediante artroscopia de aguja (needle arthroscopy), ilustrada con dos casos reales, y con un mensaje claro: esta técnica puede ser práctica, eficiente y clínicamente útil… si se hace de la manera correcta.
Hasta ahora, el abordaje de la ATM en pequeños animales se ha apoyado sobre todo en TC (convencional o cone beam) y RM, que aportan una información valiosísima sobre estructuras óseas, espacio articular y tejidos blandos. Sin embargo, hay lesiones que solo se confirman con visualización directa: erosiones con patrón irregular, sinovitis focal, adhesiones, roturas de inserciones discales o tejido anómalo intraarticular. La artroscopia añade precisamente eso: ver el interior de la articulación en tiempo real, documentarlo con imagen y vídeo, y tomar biopsias bajo control visual.
El grupo emplea un sistema de artroscopia de pequeño diámetro (NanoScope/NanoNeedle), con un endoscopio semirrígido de 1,9 mm y una vaina de 2,2 mm, pensado para articulaciones pequeñas. Esto reduce la agresión tisular, facilita el acceso y, bien manejado, permite una inspección útil tanto del compartimento dorsal como del ventral de la ATM.
El trabajo es especialmente interesante por algo que no siempre se dice en voz alta: cuando empezaron con un abordaje "cerrado" (punción + pequeña incisión y entrada ciega de la vaina/trocar), observaron daño lineal del disco articular en todas las ATM evaluadas en cadáver. Es decir, la entrada sin control directo, en una articulación con un espacio estrecho y un disco fibrocartilaginoso interpuesto, tiene un riesgo real de iatrogenia.
A partir de ahí, modificaron el procedimiento a un enfoque semiabierto, que es la principal recomendación práctica del artículo.
De forma resumida, el abordaje semiabierto implica:
Incisión cutánea de unos 30 mm sobre la zona de la ATM (ventral al arco cigomático, sobre la fosa mandibular).
Disección roma/aguda hasta exponer la cápsula articular.
Apertura controlada de la cápsula para exponer los compartimentos y facilitar la entrada segura de la vaina con obturador romo.
Exploración artroscópica del compartimento dorsal y, después, del ventral, con lavado para mejorar visualización.
El objetivo no es "hacer grande" la cirugía, sino hacer segura la entrada y minimizar el riesgo de perforación discal o daño condral por un gesto ciego.
Caso 1: masa periarticular y biopsia dirigida. Un perro con exoftalmos y una masa medial a la ATM (diagnósticos diferenciales: procesos mixoides, absceso/osteomielitis) planteaba un reto: la zona medial es difícil y potencialmente peligrosa por proximidad vascular. La artroscopia permitió identificar tejido anómalo y obtener biopsias guiadas, llegando a un diagnóstico compatible con mixosarcoma (por comportamiento clínico y osteólisis).
Caso 2: incapacidad crónica para abrir la boca y cambios degenerativos. En un perro con limitación severa de apertura y enfermedad periodontal avanzada, la imagen sugería anquilosis y degeneración bilateral. Tras cirugía "TMJ-sparing" para retirar tejido anquilótico, la artroscopia confirmó cambios degenerativos avanzados y adhesiones intraarticulares, y ayudó a completar el manejo intraoperatorio.
Si trabajas en odontología/oromaxilofacial o recibes casos de dolor facial, disfunción mandibular o sospecha de patología articular, el mensaje es muy aplicable:
La artroscopia de aguja puede convertirse en un puente entre la imagen avanzada y la confirmación diagnóstica.
El enfoque semiabierto parece ofrecer el mejor balance entre acceso seguro y mínima morbilidad.
La capacidad de biopsiar bajo visión es particularmente relevante cuando la lesión es medial o de difícil acceso por otras vías.
En definitiva: la ATM del perro ya tiene, por fin, una herramienta endoscópica realista para la clínica especializada. La clave no está solo en la tecnología, sino en el abordaje. Y aquí, el estudio deja una recomendación práctica contundente: mejor semiabierto que "a ciegas".