Lidocaína "a ciegas" o con ecografía: dos vías, misma analgesia en la castración canina

Un estudio clínico en 28 perros compara la inyección intratesticular clásica frente al bloqueo intrafunicular guiado por ecografía. La conclusión es clara: ambas técnicas controlan el dolor de forma similar, pero la ecografía exige más tiempo y equipamiento, a cambio de aportar una alternativa útil cuando pinchar el testículo no es recomendable

Estado: Esperando

22/01/2026

La orquiectomía electiva (castración) es una de las cirugías más frecuentes en clínica de pequeños animales y, precisamente por su rutina, puede caer en un error común: infravalorar la necesidad de una analgesia perioperatoria sólida. Hoy, las guías de manejo del dolor recomiendan enfoques multimodales y el uso de técnicas ...

La orquiectomía electiva (castración) es una de las cirugías más frecuentes en clínica de pequeños animales y, precisamente por su rutina, puede caer en un error común: infravalorar la necesidad de una analgesia perioperatoria sólida. Hoy, las guías de manejo del dolor recomiendan enfoques multimodales y el uso de técnicas locorregionales siempre que sea posible por su eficacia y por su capacidad de reducir la dependencia de fármacos sistémicos.

En este contexto, la inyección intratesticular (IT) de anestésico local es un "clásico" bien estudiado. En paralelo, la anestesia regional guiada por ecografía ha impulsado alternativas como el bloqueo intrafunicular (IF) (sobre el cordón espermático), que podría ser especialmente interesante cuando la vía intratesticular no es aconsejable (p. ej., determinadas patologías escrotales o testiculares). Lo que faltaba era una comparación directa y estandarizada entre ambas con lidocaína en perros.

El estudio: diseño, grupos y qué se midió

El trabajo (Frontiers in Veterinary Science, 22 de enero de 2026) incluyó 28 perros sanos (ASA I) sometidos a castración electiva en un entorno clínico universitario. Se asignaron aleatoriamente a dos grupos:

  • Grupo IT: lidocaína al 2% intratesticular, 3 mg/kg total (1,5 mg/kg por testículo).

  • Grupo IF: lidocaína al 2% intrafunicular guiada por ecografía (UGIF), 3 mg/kg total (1,5 mg/kg por cordón espermático).

Ambos grupos recibieron un protocolo anestésico comparable (premedicación, inducción, mantenimiento con isoflurano, meloxicam IV, monitorización completa). Para objetivar la eficacia analgésica, el equipo evaluó:

  • Tiempo de realización de la técnica locorregional.

  • Parámetros vitales intraoperatorios (y necesidad de rescate con fentanilo si HR/MAP subían ≥20% del basal).

  • Dolor postoperatorio con la Short Form Glasgow Composite Pain Scale (SF-GCPS).

  • Cortisol sérico en varios puntos (basal, momentos quirúrgicos clave y post-extubación).

Resultados principales: misma eficacia, diferente "logística"

1) La ecografía tarda más, pero se puede hacer

El hallazgo más contundente a nivel operativo fue el tiempo:

  • UGIF: 96,13 ± 30,67 s

  • IT: 23,20 ± 5,57 s

Diferencia estadísticamente significativa, aunque los autores subrayan que, clínicamente, el máximo observado (150 s) no parece un obstáculo relevante en manos entrenadas. Además, el cordón espermático y la aguja fueron identificables por ecografía en todos los perros del grupo IF, sin complicaciones durante la ejecución del bloqueo.

Lectura práctica: la UGIF es factible y reproducible, pero requiere aprendizaje y equipamiento (ecógrafo + sonda lineal de alta frecuencia), lo que impacta en coste y disponibilidad.

2) Analgesia intraoperatoria: prácticamente calcada

No hubo diferencias significativas entre grupos en parámetros vitales intraoperatorios. Solo un perro por grupo necesitó un bolo de fentanilo de rescate (en IT al inicio de la incisión; en IF al cierre), algo que los autores interpretan como posible falta de desensibilización cutánea porque no se infiltró la línea de incisión para evitar un factor de confusión.

Lectura práctica: ambas técnicas parecen igual de eficaces para desensibilizar estructuras profundas relacionadas con el testículo y el cordón; si se busca "analgesia completa" de la incisión, la infiltración de piel podría seguir teniendo sentido, pero aquí se excluyó a propósito.

3) Dolor postoperatorio: sin diferencias y sin rescates

Los puntajes de dolor SF-GCPS a los 30, 60, 90 y 120 minutos post-extubación no difirieron entre grupos y, de hecho, ningún perro necesitó metadona de rescate dentro del periodo observado.

Lectura práctica: en el postoperatorio inmediato, IT y UGIF rindieron igual de bien bajo este protocolo multimodal (incluyendo AINE).

4) Cortisol: misma tendencia, sin diferencias entre técnicas

El cortisol sérico no fue significativamente diferente entre grupos en ninguno de los puntos de medición. En ambos, la tendencia general fue descendente a lo largo del tiempo, aunque se observaron valores basales relativamente altos (y en algunos puntos por encima del rango de referencia de laboratorio, según describen). Los autores recuerdan que el cortisol es sensible a múltiples factores (ayuno, entorno, ruido, patrones individuales), y que su interpretación debe ser prudente.

Qué aporta realmente la UGIF frente a la intratesticular

Si el mensaje del estudio fuera un titular clínico, sería: "misma analgesia, distintas indicaciones".

La intratesticular sigue destacando por:

  • Rapidez y sencillez.

  • No requerir equipamiento adicional.

  • Evidencia previa amplia en perros.

La UGIF gana valor cuando:

  • La inyección intratesticular no es recomendable (p. ej., sospecha de patología testicular/escrotal, situaciones donde se busca evitar la punción del parénquima testicular).

  • Se pretende avanzar hacia una anestesia regional más "dirigida" y potencialmente más eficiente en volumen (aunque este estudio no comparó volúmenes ni dispersión, la lógica de la guía ecográfica apunta a optimización y seguridad).

Limitaciones: por qué conviene no sobregeneralizar

El estudio es útil, pero tiene límites que condicionan el nivel de certeza:

  • Muestra pequeña (28 perros) y sin un cálculo de potencia formal orientado a detectar diferencias clínicas pequeñas.

  • No cegado: quien evaluaba dolor/variables conocía el grupo, aunque usaron umbrales estandarizados para reducir sesgo.

  • Ventana postoperatoria corta (hasta 120 min): no informa sobre dolor más tardío en casa.

  • Uso de aguja no ecogénica: pudo influir en tiempos (aunque no impidió la técnica).

Implicaciones para clínica y para propietarios

Para veterinarios/as: si ya realizas IT con buenos resultados, este trabajo no te "obliga" a cambiar. Lo que sí hace es legitimar la UGIF como alternativa real y segura en perros sanos, con analgesia comparable en un escenario controlado. Donde puede marcar diferencia es en casos en los que pinchar el testículo no sea la mejor opción, o en centros que ya han incorporado ecografía para anestesia regional.

Para propietarios: el mensaje tranquilizador es que, cuando se integra en un protocolo anestésico adecuado, el control del dolor puede ser muy eficaz con distintas técnicas locales; lo relevante es que el centro aplique una estrategia multimodal y use herramientas de evaluación del dolor validadas.