Un estudio en 435 conejos de pedigrí confirma que las orejas caídas predisponen a anomalías aurales compatibles con otitis

Los resultados apuntan a una asociación sólida entre orejas caídas y signos compatibles con otitis externa o, al menos, con condiciones que podrían favorecerla

Estado: Esperando

12/01/2026

Los conejos de orejas caídas (lop-eared) presentan una predisposición significativa a múltiples anomalías del oído, incluso cuando aparentan estar sanos. Esa es la principal conclusión de un estudio de campo publicado en The Veterinary Journal (volumen 315, febrero de 2026) que evaluó mediante otoscopia a 435 conejos de pedigrí en ...

Los conejos de orejas caídas (lop-eared) presentan una predisposición significativa a múltiples anomalías del oído, incluso cuando aparentan estar sanos. Esa es la principal conclusión de un estudio de campo publicado en The Veterinary Journal (volumen 315, febrero de 2026) que evaluó mediante otoscopia a 435 conejos de pedigrí en exposiciones y criaderos vinculados al British Rabbit Council (BRC).

A diferencia de investigaciones anteriores centradas en poblaciones clínicas (animales que ya acudían al veterinario por algún problema) o en registros retrospectivos con información incompleta, este trabajo observó directamente la conformación de orejas y cráneo en una población no clínica. El objetivo era aclarar si la morfología -en especial la oreja caída- se asocia realmente con mayor riesgo de alteraciones del oído.

Exploración con otoscopio y análisis de factores de riesgo

El equipo examinó los oídos de los animales con un otoscopio, registró alteraciones en la oreja externa y en el canal auditivo, y analizó factores de riesgo con modelos estadísticos. La muestra incluyó 49 razas; la mayoría eran machos, con orejas erguidas, y con una proporción importante de cráneos braquicéfalos. Aunque los conejos eran presentados por criadores voluntarios en un entorno de exposición -donde se espera que estén en buen estado-, los hallazgos mostraron que las anomalías aurales eran frecuentes.

Casi todos los conejos permitieron examinar al menos un canal auditivo (98,4%), aunque una pequeña parte fue "inexplorable" por reactividad. De hecho, la respuesta conductual durante la exploración fue uno de los parámetros medidos: aproximadamente seis de cada diez animales mostraron alguna reacción (movimientos de cabeza, sacudidas, intentos de apartarse), algo relevante porque puede indicar incomodidad, dolor o estrés.

Orejas caídas: más alteraciones en casi todas las variables

Los resultados apuntan a una asociación sólida entre orejas caídas y signos compatibles con otitis externa o, al menos, con condiciones que podrían favorecerla. En comparación con los conejos de orejas erguidas, los lop-eared presentaron mayores puntuaciones y/o probabilidades en 9 de 11 anomalías analizadas. Entre ellas destacan:

  • Cambios anómalos de coloración del canal auditivo.

  • Estenosis (estrechamiento) del canal, un hallazgo especialmente llamativo por su alta frecuencia en orejas caídas.

  • Diferentes tipos de secreción en el canal (descarga seca/escamosa y secreción húmeda/pegajosa).

  • Costras o secreción rojiza en la porción superior del canal.

  • Mayor reactividad durante el examen otoscópico.

El estudio también subraya un mensaje práctico: las alteraciones del oído pueden estar muy presentes en animales "externamente sanos". Es decir, pueden pasar desapercibidas sin una exploración con instrumental, lo que complica la detección temprana de procesos inflamatorios crónicos.

Brachicefalia: vínculo más limitado

Otro foco del trabajo era la braquicefalia (cráneo más corto). Aquí, la asociación fue más restringida de lo que a menudo se plantea en discusiones sobre conformación: los conejos más braquicéfalos mostraron mayor tendencia a la estenosis del canal, pero no a un patrón amplio de signos típicos de otitis externa. En sentido contrario, los cráneos más alargados (más dolicocéfalos) se relacionaron con mayor probabilidad de costras en el divertículo, un resultado que los autores consideran difícil de explicar y que requiere más investigación.

Además, el peso estimado por raza se asoció con mayor riesgo de algunas alteraciones, aunque los autores advierten que ciertos factores metodológicos (diferencias por examinador, orden de exploración, lugar de muestreo) pudieron influir.

Implicaciones para bienestar y cría

Los investigadores concluyen que los conejos de orejas caídas están predispuestos a alteraciones aurales sugestivas de otitis externa y que esto representa un problema potencial de bienestar por dolor, prurito, cambios de comportamiento y posible afectación auditiva. Por ello, recomiendan mayor vigilancia por parte de criadores, propietarios y veterinarios, y proponen reforzar la evaluación rutinaria con otoscopia, especialmente en razas lop-eared. También plantean que los criterios de cría deberían tener en cuenta la salud aural, ya que muchas alteraciones no son visibles sin examen interno.

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