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El artículo " Retrospective study of biochemical profile changes in 93 cats with different hepatobiliary diseases", publicado en la revista Journal of Feline Medicine and Surgery, señala que el perfil bioquímico y, en especial, la enzimología del hígado permite diferenciar a las enfermedades hepatobiliares de otras patologías en pacientes felinos. ...
El artículo " Retrospective study of biochemical profile changes in 93 cats with different hepatobiliary diseases", publicado en la revista Journal of Feline Medicine and Surgery, señala que el perfil bioquímico y, en especial, la enzimología del hígado permite diferenciar a las enfermedades hepatobiliares de otras patologías en pacientes felinos. No obstante, denotan que resulta fundamental complementar con más pruebas diagnósticas para alcanzar un diagnóstico certero.
Las enfermedades hepatobiliares más comunes en gatos son la colangitis, las neoplasias hepatobiliares, la lipidosis hepática y el shunt portosistémico congénito. Sin embargo, el diagnóstico de dichas patologías no resulta sencillo, ya que se deben combinar distintas técnicas para poder diferenciarlas de otras enfermedades.
Así, la bioquímica hepática resulta de especial interés en estos pacientes, pero no siempre permiten determinar la presencia de enfermedad hepatobiliar. Por ejemplo, en pacientes con enfermedades hepáticas avanzadas, suelen aparecer aumentados los niveles de albúmina, colesterol y ciertas enzimas. No obstante, estos parámetros también pueden verse afectados por causas extrahepáticas.
Papel diagnóstico de las enzimas
El objetivo del estudio es evaluar la capacidad del perfil bioquímico para detectar enfermedades hepatobiliares en pacientes felinos y diferenciar cada una de las patologías más importantes entre sí.
Los resultados del estudio demuestran que los gatos con enfermedades hepatobiliares presentan niveles más elevados de actividad enzimática y bilirrubina total que los gatos del grupo control. Los autores destacan el importante papel diagnóstico de las enzimas. Así, la enzima alanina aminotransferasa (ALT) es la enzima que presenta una mayor sensibilidad, seguida de la fosfatasa alcalina y, en último lugar, la enzima gamma-glutamil transferasa (GGT).
A su vez, la bilirrubina total parece ser altamente sensible para detectar casos de colangitis, con una sensibilidad moderada para los pacientes con neoplasias. Sin embargo, tiene poca sensibilidad para otras enfermedades hepatobiliares. Por el contrario, la albúmina no parece ser un buen marcador, ya que muchos de los gatos enfermos presentaron niveles normales de esta proteína. Así, sus niveles aumentan en gatos en estadios graves de la enfermedad.
Asimismo, no existen apenas diferencias en el perfil bioquímico entre los gatos con colangitis y aquellos con neoplasias hepatobiliares, si bien pueden existir pequeñas diferencias en los niveles de fosfatasa alcalina y bilirrubina total. Por ello, resulta fundamental realizar otras pruebas diagnósticas, como histopatología, para diferenciar ambas enfermedades.
En el caso de los gatos con lipidosis hepática, los niveles de la enzima GGT son los únicos que no se diferencian de los animales sanos, lo que contrasta con las enfermedades anteriores. Además, los pacientes con shunt portosistémico congénito no presentan alteraciones a nivel enzimológico. Aunque pueden presentar niveles elevados de fosfatasa alcalina, debe tenerse en cuenta que los gatos jóvenes presentan tendencia a niveles elevados de esta enzima de forma fisiológica.
Los investigadores resaltan que estos biomarcadores hepatobiliares no son completamente específicos: el 21,25% de los gatos sanos del estudio también presentaron niveles elevados de ALT. Por todo ello, unido a la propia heterogeneidad presente entre pacientes, resulta recomendable aplicar más pruebas para alcanzar un diagnóstico certero.
En conclusión, los autores señalan que las enzimas hepáticas (ALT, fosfatasa alcalina y GGT) y la bilirrubina total sirven como biomarcadores séricos de enfermedades hepatobiliares (colangitis y neoplasias hepáticas, principalmente) en gatos. No obstante, recomiendan completar el diagnóstico con pruebas complementarias debido a la heterogeneidad de estas moléculas en ciertos animales.