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La esterilización temprana de perros -una práctica extendida desde hace décadas en Norteamérica y parte de Europa- podría tener consecuencias negativas para la salud a largo plazo, según un análisis publicado por Psychology Today que recoge los resultados de una investigación del Center for Exceptional Longevity Studies de la Gerald ...
La esterilización temprana de perros -una práctica extendida desde hace décadas en Norteamérica y parte de Europa- podría tener consecuencias negativas para la salud a largo plazo, según un análisis publicado por Psychology Today que recoge los resultados de una investigación del Center for Exceptional Longevity Studies de la Gerald P. Murphy Cancer Foundation, en Indiana (EE. UU.).
El estudio pone el foco en la "fragilidad" en perros mayores, entendida de forma similar al ámbito humano: deterioro físico, menor resistencia, peor desempeño cognitivo, reducción de la visión y el oído y mayor sensibilidad al estrés. Los datos, obtenidos a partir del proyecto Exceptional Aging in Rottweilers Study, revelan que los perros esterilizados antes de los dos años muestran niveles de fragilidad significativamente mayores que aquellos que permanecieron intactos o fueron esterilizados en etapas más tardías.
Psychology Today recuerda que la esterilización se promovió históricamente como herramienta de control poblacional y como medio para reducir conductas no deseadas, pero cada vez más estudios cuestionan sus beneficios. Investigaciones previas ya habían asociado la cirugía temprana con un aumento de problemas de salud como diabetes, hipotiroidismo, displasia de cadera, rotura del ligamento cruzado, obesidad o incontinencia, además de un incremento de conductas de miedo, excitabilidad y agresividad.
El nuevo trabajo aporta un matiz crítico: el tiempo total de exposición a hormonas sexuales parece ser clave en la calidad de vida en la vejez. Los machos esterilizados antes de los dos años fueron los más frágiles, mientras que aquellos con mayor exposición a testosterona tenían 13 veces más probabilidades de mantenerse robustos en la vejez. En hembras, aunque el efecto fue algo menor, la tendencia fue la misma: las que conservaron más tiempo sus hormonas sexuales tenían casi tres veces más opciones de envejecer de forma saludable.
El análisis de Psychology Today subraya que el contexto social ha cambiado: la mayoría de perros de compañía no deambulan libremente por la vía pública y viven bajo un control constante, lo que minimiza el riesgo de camadas no deseadas. En este escenario, los autores se preguntan si la esterilización sistemática -especialmente en edades tempranas- sigue siendo una práctica justificada.
Si bien reconocen la importancia de evitar la sobrepoblación y el abandono, los investigadores insisten en que la balanza entre beneficios y riesgos debe revisarse. A la vista de los resultados, proponen que los propietarios se cuestionen la necesidad real de la intervención, al menos durante los primeros años de vida del animal.
El estudio concluye que la recomendación tradicional de esterilizar antes de los seis meses "podría ser la opción más perjudicial" desde el punto de vista de la salud a largo plazo.