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En el contexto de una creciente preocupación por el uso adecuado de antibióticos, un grupo de investigadores de la Universidad de Florida ha demostrado que introducir un juego de cartas en la enseñanza veterinaria puede mejorar significativamente la capacidad de los estudiantes para seleccionar tratamientos antimicrobianos en animales de compañía. ...
En el contexto de una creciente preocupación por el uso adecuado de antibióticos, un grupo de investigadores de la Universidad de Florida ha demostrado que introducir un juego de cartas en la enseñanza veterinaria puede mejorar significativamente la capacidad de los estudiantes para seleccionar tratamientos antimicrobianos en animales de compañía. El estudio, publicado el 25 de julio en Frontiers in Veterinary Science, muestra cómo esta herramienta lúdica potencia tanto la comprensión como la motivación del alumnado en un área crítica para la salud pública y animal.
El juego, diseñado específicamente para estudiantes de tercer y cuarto año, se utilizó como complemento a las tradicionales sesiones clínicas orales. A través de una dinámica interactiva, los participantes debían emparejar enfermedades infecciosas comunes -como la piometra, la prostatitis o la enfermedad de Lyme- con el antimicrobiano más adecuado, obteniendo puntos por cada acierto y recibiendo retroalimentación inmediata.
Los resultados fueron concluyentes: tras la sesión tradicional, la confianza de los estudiantes en la prescripción ya había aumentado, pero lo hizo aún más tras jugar. En particular, se observó una mejora significativa en el manejo de las enfermedades incluidas en el juego, mientras que no hubo cambios en aquellas que no estaban representadas, como la actinomicosis. Además, el 100 % de los estudiantes valoró positivamente la experiencia, y casi todos la describieron como desafiante, motivadora y divertida.
La investigación se alinea con una tendencia creciente: el uso de "serious games" (juegos con propósito educativo) en la formación en salud. Estos juegos permiten al alumnado aplicar conocimientos clínicos en entornos seguros, promover la toma de decisiones y desarrollar pensamiento estratégico. En este caso, el diseño del juego fue cuidadosamente validado por especialistas en cuidados críticos, medicina interna, microbiología y farmacia veterinaria.
El estudio también comparó sus hallazgos con otras iniciativas similares en veterinaria y medicina humana, donde los juegos de mesa, las salas de escape y la realidad virtual han demostrado mejorar la retención de conocimientos y la implicación del estudiante. Los autores concluyen que el aprendizaje basado en el juego no solo es eficaz, sino que debería ocupar un lugar más prominente en los planes docentes de las facultades veterinarias.
Si bien los resultados son prometedores, los investigadores reconocen ciertas limitaciones. Por ejemplo, la falta de un grupo control y el escaso número de respuestas escritas sobre tratamientos concretos limitaron el análisis de conocimientos adquiridos en profundidad. Tampoco se evaluó la retención a largo plazo. Aun así, el estudio abre la puerta a futuras investigaciones que exploren cómo repetir este tipo de juegos a lo largo del tiempo podría consolidar los aprendizajes y mejorar las prácticas clínicas reales.
En un momento en que la resistencia antimicrobiana representa una amenaza global, enseñar a los veterinarios del futuro a tomar decisiones informadas y responsables es más urgente que nunca. Y hacerlo a través del juego, según este estudio, no solo es posible, sino altamente efectivo.