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Eliminar barreras interespecies para aprovechar al máximo las capacidades de veterinarios y médicos y avanzar en el conocimiento de enfermedades. El veterinario Alejandro Luján sostiene que esa colaboración, que es máxima en países como EEUU desde el punto de vista de la investigación y del tratamiento, “puede significar un intercambio de información mutuo que beneficie a ambas profesiones,y a nuestros respectivos pacientes”.

Alejandro Luján es responsable del servicio de Neu- rología y Neurocirugía del Hospital Veterinario Aúna Especialidades Veterinarias, ubicado en Valencia. Este diplomado del European College of Veterinary Neurology, que además es Especialista Europeo y del Royal Co- llege of Veterinary Surgeons de Londres en Neurología Veterina- ria, considera que “el gran peligro de la profesión veterinaria es la desinformación, no solo de hasta dónde se puede llegar, sino de la mano de quién puede hacerse”. Advierte de que mientras en otros países europeos se está imponiendo un modelo de formación que se caracteriza por su calidad y rigurosidad, en España “por desgracia está tardando en imponerse”. Por ello, y pese a que valora que “la veterinaria ha avanzado grandes pasos en los últimos años, sobre todo en el extranjero, sería importante que los propietarios de mascotas conocieran la posibilidad de acudir a profesionales que, por su amplia forma- ción, son los que mejor pueden aconsejarles sobre el gran abanico de posibilidades diagnósticas y terapéuticas para sus animales”.

Profesionales con una gran formación en las distintas especia­lidades como ocurre en la medicina humana, que también han cursado periodos de formación tutela en EEUU o en el resto de Europa de forma similar al MIR, con diplomaturas europeas o americanas. En su caso, sus principales áreas de interés son el tratamiento médico y quirúrgico de tumores cerebrales, mal­formaciones vertebrales y cerebrales congénitas, así como en­fermedades neuromusculares.

Miastenia gravis

Dentro de estas, explica que la que mayor prevalencia tiene en perros y gatos es, sin duda, la miastenia gravis adquirida. En segundo lugar, destaca las polimiositis ya sean por causa infecciosa como la toxoplasmosis, neosporosis o leishmanio­sis, o por causa inmunomediada asociada o no a un síndrome más generalizado. “La mayoría no se pueden prevenir, ya que son enfermedades espontáneas que ocurren como consecuencia de disfunciones del sistema inmunitario”, indica.

En este sentido, “es probable que la consanguinidad dentro de una misma raza haga posible que el desarrollo de estas enferme­dades sea más prevalente en determinadas razas, o incluso fa­milias dentro de una misma raza”. Al tratarse de enfermedades inmunomediadas, “la curación es difícil aunque el tratamiento posible y muy efectivo en muchos de ellos utilizando varias de las medicaciones disponibles en medicina humana, aunque el cos­te de otras técnicas como la plasmaferesis son inviables desde el punto de vista económico en nuestras mascotas”.

En cuanto a las razas más propensas a este tipo de dolencias, Luján explica que, por ejemplo, la miastenia gravis adquirida es una enfermedad que se ha diagnosticado en familias de la raza terranova “por lo que se sospecha una predisposición gené­tica”. Asimismo, la prevalencia de esta enfermedad en akitas, el pointer alemán de pelo corto y diversas razas de terriers, tam­bién es más alta que en la población general de perros.

Sistema nervioso

“En gatos, los abisinios tiene una mayor predisposición a sufrir la enfermedad”, dice el veterinario, que añade que, en el caso de las polimiositis inmunomedidas, “no existe tampoco una pre­disposición racial o sexual a excepción de la dermatomiositis, un síndrome con predisposición a afectar perros de raza collie”.

En cuanto a las enfermedades del sistema nervioso, apunta que la neuropatía más frecuente en la clínica diaria de pequeños animales es la polirradiculoneuritis idiopática aguda. “Con una etiopatogenia muy similar a la enfermedad de Guillan-Barré que afecta a personas, en la mayoría de los casos aparece de forma aguda y suele progresar rápidamente a tetraparesia no ambu­latoria o incluso tetraplejia necesitando varias semanas para la recuperación”, dice Luján, que reitera que, como con otras enfermedades inmunomediadas, no existen métodos de pre­vención, “ya que el ataque del sistema inmunitario puede desen­cadenarse por multitud de procesos desde pequeñas infecciones respiratorias o gastrointestinales, vacunaciones, o como ocurre frecuentemente en EEUU, por contacto con saliva de mapache en perros cazadores”. En esta enfermedad tampoco existe predis­posición racial ni sexual.

Otro conjunto de polineuropatías que, por el contrario, sí están relacionadas con la raza y que los veterinarios cada vez diag­nostican con mayor frecuencia son las polineuropatías here­ditarias con características clínicas y electrofisiológicas típicas de cada raza, “para las que es importante el descubrimiento de la mutación genética responsable para evitar el cruce de animales afectados”.

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